Hemos ido al supermercado esta tarde a comprar leche, galletas, lejía, pan, cerveza roja, servilletas y merluza para la cena. Al volver, un perro se ha cruzado en la carretera. Al atropellarlo, dijiste: "No querrás que tenga apetito esta noche. Me daré una ducha y me acostaré a leer un poco". Por la mañana he visto un papel sobre la mesa de la cocina. "He vuelto a ver al perro muerto. Le he hablado de ti. Le he dicho que tampoco has cenado".
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Una novela futura
Fotografía de Marina Sogo No saber qué hacer cuando no se escribe. No tener lenitivo, emoliente, bálsamo, delicado placebo que reemplace l...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
Hay vida después de las novelas históricas, aunque las estanterías estén secuestradas por dinastías y pasillos secretos, por cetros perdidos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario