6.7.16

El orden

Lo que los físicos llaman, con razón, orden, no es más que una medida compensatoria a nuestra incapacidad física para contemplarlo todo de una forma global. Por eso el poeta ha creado la ficción absoluta.


Siempre me preocupó no saber dónde estaban las cosas. Sabía, en el fondo, que acababan apareciendo. Se tiene una siempre personal  idea del orden. Las cosas que perdemos, si no se buscan, aparecen. Se confabulan contra la posibilidad de que la voluntad las encuentre, dan con el modo de burlarse de nuestro tozuda convicción de que las hallaremos. Hoy encontré el papel (uno cualquiera, no importa el contenido) que se obstinó en no ser encontrado. Basta con no pensar en que las precisamos, es suficiente (de verdad) la indolencia, incluso el olvido. Borges lo expresó mejor: sólo es nuestro lo que perdimos. Quizá por eso todo vuelve a su cauce, todo encuentra su camino de vuelta. No siempre brilla este felicidad de los objetos, no siempre podemos asegurar que no pensar en lo que deseamos hará que suceda. Santiago Auserón lo dijo muy bien: el orden aprendió del caos. Con el tiempo he ido adquiriendo cierto orden en mi vida. Antes de que ese aprendizaje calara, yo era un completo desastre. Se puede decir bien alto. Me sentía (todavía a veces insisto en ese vicio antiguo) feliz con ese caos del que era dueño. Ahora, sin embargo, disfruto con saber el lugar en donde están las cosas. Admiro a quien estabula su vida y la compartimenta. Quienes saben dónde lo tienen todo y son capaces, sin pestañear, en encontrar aquello que se les ocurra o que se les solicite. Ojalá yo medre en este nuevo oficio que estoy aprendiendo. Mientras tanto, añoro el caos. Entiendo que no es el camino, pero lo echo de menos. El caos es mucho más creativo que el orden, pero todo eso lo digo creativamente. Prefiero que el doctor que me atiende sepa dónde está mi expediente. Todo lo que digo es frivolidad pura. Literatura con una Budweisser al lado del teclado. Por si flaqueo, por si me pierdo. Los íntimos, los que me conocen, saben cuánto me cuesta. Algunos, los más allegados, lo que me duele no ser de otra manera y poder controlar la realidad a beneficio personal y de los que me rodean.