30.10.12

Mi blog es la extensión blasfema de una intriga teológica





Vuelvo a Chesterton: en su Ortodoxia reconocía una emoción que brotaba subconscientemente y reconocía el hecho de que este mundo nuestro debía tener algún objeto verdadero. Que la vida era un cuento y que, en tanto cuento, debía tener un narrador. ¿Quién me narra a mí? ¿A qué género pertenece la trama en la que estoy? ¿Será un subgénero? Me agrada el thriller, pero no tengo alma de Sam Spade ni mi perfil se arrima a la épica sucia de un callejón a oscuras en el que dos policías de paisano custodian el cuerpo obscenamente acuchillado de una stripper. Bien pensado no tengo ni idea de en qué cuento estoy metido. Me lo pregunto en ocasiones. Sin abusar. Fantaseo con la posibilidad de revelarme contra el autor invisible que me guía. Sólo que no lo tengo a mano. Ni siquiera tengo la certeza de encontrarlo. Tampoco de que exista. Ahí andamos. Enredados en metafísicas. Siempre estamos enredados en metafísicas. Este blog entero es la extensión blasfema de esa intriga teológica. Dentro de cada uno de nosotros hay un teólogo. Lo escribió también Chesterton. Borges remató que para serlo no es imprescindible la fe. Dos pájaros buenos. Llevo un par de días en ese bucle. Emboscado en la divinidad, entregado a esa pesquisa falible, pertrechado de libros, obsequiado de luz, perdido en mi habitación, sin saber qué hacer, se me pasa el tiempo entre un montón de discos revueltos...

8 comentarios:

José Luis Martínez Clares dijo...

Los personajes de esta historia empiezan a ponerse rebeldes... si yo fuese el narrador estaría preocupado. Abrazos

Rafael Roldán dijo...

Cada vez somos más personajes de nuestras propia biografía. En Facebook tienes la prueba. Esto da para escribir algo, querido amigo.

Manolo Delgado dijo...

No puedes buscar al narrador, esto es la vida, no es una "nivola", como decía Unamuno. La blasfemia y la teología pueden ser, según para quién, discursos metafísicos o conversaciones de terraza de bar. Lo único problablemente cierto es que tu blog, como poco, en lugar de blasfemo sería patafísico. Pero quizá no haya nada cierto, y si no hay narrador, no hay historia que contar (o no hay quien la cuente y, en consecuencia, quien la oiga). Y sin historia, tampoco habríamos personajes. ¡Quién sabe!

Jesús Gómez dijo...

DiOs 5 by Steve Jobs

Anónimo dijo...

Yo soy un feligrés, bueno, feligresa. Suena a tigresa.

Ana

Encantada de volver after such a long time...

JazzC dijo...

Buena entrada. Gracias. ¿Montón de libros?, ¿montón de discos?... Eso me suena a mi.

Anónimo dijo...

Me hizo pensar en el ajedrez de Borges, en la trama que se empieza muy atrás y no se sabe adonde acaba... Me hizo pensar en Chesterton y me dieron unas ganas enormes de leer otra vez, tantos años después, al bueno del padre Brown. Esas cosas son las que hacen los blogs y los buenos blogs.

Andrea María Carbelleiro

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

Sin los discos, sin los libros, sin las películas, no hay blog. Puedo faltar yo, el yo que escribe, pero sin esas cosas, no hay blog. El blog es una extension del cuarto en donde escribo. Me abraza y me inspira. Gracias por venir y comentar, amigos.