Sé cómo suena. Incluso recuerdo el ruido del carro al volver a principio de línea. A Mahler sonaba. Épica pura. QWERTYUIOP. ASDFGHJKLÑ.ZXCVBNM. Ahí está todo. Se puede decir cualquier cosa si tecleamos con maestría.
Debemos a Juan Diego de Villarroel que haya gongoristas en Hannover, en Montevideo, en Villafranca de Córdoba, en Samarcanda o en la Poline...
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