16.7.12

España, ah España, Japón, ah Japón

De España me quedo con Iniesta. Salvo en esos días de atropello circense, de júbilo balompédico, no me tengo por un español de raza, uno de esos que se sienten involucrados en la construcción de la patria. Y eso que a mi modo, con mi trabajo de maestro de escuela y mi contribución fiscal inexcusable, construyo lo mío, no crean. Tengo una visión doméstica de la nación, qué le vamos a hacer. La aprecio en el arte, en todo ese catastro sublime de manifestaciones estéticas (espirituales, intelectuales, emocionales) que los españoles han ido realizando desde que dejaron de invadirnos los otros o desde que nosotros dejamos de invadir al resto o incluso desde que la palabra invadir, ahí puesta como una bandera de algo, no tenía significado alguno... (sigue en Barra Libre)