Por
la gracia de la palabra, comido
por la fiebre de lo inconsútil,
de lo libre de fragmentarse,
acudo a lo evanescente.
Me
congracio con lo etéreo,
me
sustancio en lo sublime,
distingo
entre lo mucho lo único
y
con arrobo novicio lo flipo.
Hay quien sostiene que la felicidad consiste en no tener conciencia de que se tenga o no; quien, cuando el azar o la tenacidad la brinda, p...
No hay comentarios:
Publicar un comentario