Los amantes de Magritte se besan sin conocerse o se besan sin amarse o el amor es una instancia a la que no dan alcance sus pequeños devaneos sentimentales y todo queda en un beso. Quizá exista una forma de amor que sacrifica el conocimiento exhaustivo del ser amado. No aspira uno a conocer al otro cuando ni siquiera maneja la certeza de conocerse a uno mismo. Lo de ir a ciegas no es novedad en asuntos del corazón, es antigua la acuñación de ese atributo lingüístico. Ahora se va a ciegas y embozados. Cuando acuda la normalidad epidérmica (caras expuestas, plenitud del gesto) veremos si no echamos en falta ir sin exhibirnos del todo. Afantasmados. Un poco anónimos, aunque seamos nosotros y se nos conozca. El medidor epidemiológico está feliz porque marca mínimos (cualquier mínimo es mucho, en fin) pero no se ha puesto a funcionar ningún medidor espiritual. Ahí estamos tocados. Ahí nos han dado bien.
20.5.21
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Jazz / 7 / Lester Young
Lester Young hubiese sido un magnífico secundario de cine negro, una especie de Peter Lorre con su misma tristeza, con su cara de pobre, i...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
Yo siempre tuve la idea de que La noche de los muertos vivientes no era únicamente la película de zombies en blanco y negro que tozudamente...

No hay comentarios:
Publicar un comentario