No quedan juglares, pero los bufones son incontables. En todo lo demás, salvo el despliegue técnico, estos tiempos modernos poco se diferencian de la Edad Media. No hemos aprendido nada.
Pero los bufones son necesarios, Emilio. Únicamente ellos podían burlarse del rey en sus propias barbas. Es la bufonada, que no la astracanada, un arte, pienso.
Lo mejor de la burrosfera es que da acojida a todos, sean lo que sean. Y todos, salvo aquellos que atentan contra los demás, tienen cabida. La democratización de la palabra pasa por la virtualidad.
Como no hay muchos reyes, los bufones han quedado, en mi entender, en asuntos civiles. En la calle.En muchos bochornosos medios de comunicación. Rien la gracia de quien detenta el poder, pero no hurgan, no muerden, como el bufón de antaño, que era - bien lo dices - quien ejercía la crítica, precedente antológico de la prensa, tal vez. Es que veo alrededor de todos los poderes - el gubernativo, el que lo pretende - tanto adlátere, tanto rie-las-gracias que no puedo evitar echar en falta al juglar, que era otro tipo de bufón: el que sin recurrir a la chacota, al chascarrillo palatino, contaba / cantaba las andanzas, desventuras y miserias de la corte. ¿ Esto es una corte ? Aquí hay demasiado bufón o, mejor llamarlo, bufoncillo. Así, cariñosamente.
Tengo yo unos cuantos bufones con nombre y apellido que están enfangando este país porque ahora no es España, es "este país" y lo están arruinando con poca gracia, encima. Porque supongo que el comentario puede ser también político. ¿ no ?. Es verdad hemos aprendido muy poco. www.ignacioblog.wordpress.com
Pero los bufones son necesarios, Emilio. Únicamente ellos podían burlarse del rey en sus propias barbas. Es la bufonada, que no la astracanada, un arte, pienso.
ResponderEliminarLo mejor de la burrosfera es que da acojida a todos, sean lo que sean. Y todos, salvo aquellos que atentan contra los demás, tienen cabida. La democratización de la palabra pasa por la virtualidad.
Saludos.
Como no hay muchos reyes, los bufones han quedado, en mi entender, en asuntos civiles. En la calle.En muchos bochornosos medios de comunicación. Rien la gracia de quien detenta el poder, pero no hurgan, no muerden, como el bufón de antaño, que era - bien lo dices - quien ejercía la crítica, precedente antológico de la prensa, tal vez. Es que veo alrededor de todos los poderes - el gubernativo, el que lo pretende - tanto adlátere, tanto rie-las-gracias que no puedo evitar echar en falta al juglar, que era otro tipo de bufón: el que sin recurrir a la chacota, al chascarrillo palatino, contaba / cantaba las andanzas, desventuras y miserias de la corte. ¿ Esto es una corte ? Aquí hay demasiado bufón o, mejor llamarlo, bufoncillo. Así, cariñosamente.
ResponderEliminarMás grande me ha salido el comentario que la propia entrada: eso es bueno.
ResponderEliminarTengo yo unos cuantos bufones con nombre y apellido que están enfangando este país porque ahora no es España, es "este país" y lo están arruinando con poca gracia, encima. Porque supongo que el comentario puede ser también político. ¿ no ?. Es verdad hemos aprendido muy poco.
ResponderEliminarwww.ignacioblog.wordpress.com
¿No estaréis hablando de Sopena?
ResponderEliminarBufones por cientos, efectivamente. En todos las capas. En todos los rincones. En todos lados. Y el rey ¿ quién es el rey?
ResponderEliminari'm gonna make my own blog
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