25.1.18

So what (once again)

El hecho de que haya días en los que no oiga ni una sola nota de Miles Davis no incomoda mi absoluta rendición a su genio, no modifica la certidumbre de que está a mi lado, atento a que le llame. Viene, se deja querer, asoma su cara de pocos amigos (la tiene, no hay duda a ese respecto) y me invita al festín de su trompeta. Grabó cientos de discos, se hizo acompañar de cientos de sidemen e influyó a cientos de músicos que influyeron a cientos de músicos. La estadística no es mensurable, ni estadística es siquiera: no hay manera de manejar todos esos datos, saber con cierta seguridad hasta dónde llegó su música. Miles Davis es el jazz como Bach o Mozart son la música clásica. Escribir sobre Miles Davis es un placer: uno no necesita acudir a otro sitio que no sea el corazón y es ese músculo el que consiente las palabras y da la medida exacta del amor que se puede profesar por un músico.

Es cierto que hoy no he escuchado a Miles Davis, pero sé que no tardaré mucho. Tal vez mañana cargue mi bendito Ipod con A Kind of blue, el mejor disco de la Historia del género, (So What, Freddie Freeloader, Blue In Green, All Blues y Flamenco Sketches), y escuche So what, los ocho minutos más maravillosos que este cronista de sus vicios haya escuchado. Haré todo eso y me perderé como suelo en la perfección. Existe. La perfección dura ocho minutos. John Coltrane "Cannonball" Adderley ,Bill Evans , Wynton Kelly...Además mañana es viernes. No creo que pueda haber mejor plan.

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