17.9.17

Zoología fantástica / Vacas

El pastor se queda dormido con el libro de Kafka en las manos. El libro termina cayendo. La vaca se acerca y lo olisquea. Le da fuerte con el hocico y ve con interés que no se rompe. Le vuelve a arrimar con más vehemencia. Está toda la vaca en ese gesto. Ni una parte pequeña de ella queda fuera. Entonces abre la boca y empieza a buscar el modo de comérselo. No sabe qué sabor tendrá, pero siente cabeza adentro que comer el libro que no puede romper es un modo de vencerlo. Se la ve con entusiasmo, se aplica en la mordida, en la ingesta de las hojas. De pronto bizquea, da arcadas, mueve arriba y abajo la cabeza y suelta un eructo no muy sonoro, la verdad, pero que despierta al pastor. No es la primera vez que escucha a una de sus vacas soltar un eructo, pero nunca había visto ninguna que tuviera unas alas de insecto en el costado.

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