13.8.17

El blues del kraken / un paseo con viejos amigos / un poema automático

 I
me preguntaron si había previsto la luz,
me preguntaron si estaba la lluvia, el olor de la lluvia, el paisaje después de que llueva,
el tiempo que tarda la luz en rodear por entero una palabra y gobernar su tránsito por los días,
me preguntaron si en la creación de la sombra había procurado esconder un milagro sin aristas, un libro con un corazón dentro,
una ventana desde donde los cuerpos son únicamente fuego y tienen ira en los ojos y una lanza oxidada en el costado,
escribí la trama infinita de la lujuria, 
el pulso de las grandes palabras, 
devoré un pubis ecuménico, 
un alarde  de asteroides, 
un país verosímil
y aspiré el aire nuestro sin abril y floté espléndido,
en ese desorden multiplicado amé la blonda sublime del cuerpo profundo, 
amé el origen de las cosas, 
amé las mareas sobre las que un dios inventa naufragios, 
oscuramente amé también aquí la sed, 
el depósito antiguo de las palabras, 
el verbo al que alegremente le extirpamos la flor y el vuelo y queda en fuego manso, en la liberada costra que un día fue cáliz, 
amé los limones duros de
el ángel dio un aviso, la luz se astilla, 
la sombra proyecta pájaros, 
todas las almas acuden, 
las almas con su templo, el templo con sus dioses puros,
se instala la suprema evidencia de que algo verdaderamente importante va a suceder y vamos a contemplarlo, 
tengo desde anoche una fe absoluta en mis extremidades, 
tengo las certezas que nunca tuve, 
tengo todo el amor disponible, 
el amor ocupando el centro cartesiano de la semilla,
viene Dios esta tarde todavía fogosa, 
me busca un extravío de tristeza, 
hay tramas de muerte en la herida recién abierta o vamos a llenar todo de amor, manso amor, amor primordial y limpio,
la cópula perfecta entre el alma y la tierra, 
la cópula alada, 
la gran cópula de los músculos muertos, 
el cielo mismo a caballo de mis palabras, 
los vivos mirando la boca de la muertos, 
buscando la sílaba exacta tras la que la divinidad esconde su trampa antiquísima, 
y otra vez se enciende la memoria, 
trae ayer desparramado, 
eco, mansiones para el júbilo, 
creo en las horas frágiles del día, 
en las horas elementales por las que discurro y me esparzo,
en el camino humano donde la nieve cede al peso invisible de la mirada
II
creo en la gracia y rectamente procedo a notificar bajo notario su existencia,
los poetas están en guardia, alerta la palabra,
el tiempo de los poetas ha llegado,
hasta muy tarde anoche en las alas del texto, 
labor de amor, 
el río asciende la noche,  
la noche vibrando como un adjetivo en su plenitud de oro,
se me oculta la luz, 
todo es tangible, vagamente íntimo, 
en la sombra el gesto de ir a vivir sin que nada nos aturda, 
vivir así el regalo efímero de entendernos, 
el vuelo manso del verbo sin contaminar, 
el verbo autista, 
el verbo considerado el principio motor de la carne, 
luego vienen los profetas, los salmos, 
el monocorde ripio de las almas que buscan un lugar arriba en el cielo perfecto de la salvación, 
luego vienen los dueños de las horas, saquean lo que ven, nada queda libre, 
sólo hay muerte, 
iglesias vaciadas, la dulzura del credo convertida en óxido, 
el sueño de los perversos, 
todo lo que no se dice acaba por mordernos, 
tengo una fe absoluta en mis extremidades, en el miedo que me conquista el pecho y hace que mi corazón se desboque, se astille, 
se incendie, 
mirad el corazón astillado,
el músculo convertido en hueso,
el vértigo hecho fiebre y luego la fiebre volada al aire antiguo de los ojos que lo miran todo y a todo le extraen luz y en todo encuentran sombra, 
los ojos con vocación de bisturí, 
los ojos del artista que son los ojos del mundo, 
los ojos izados como un veneno cósmico, 
he aprendido a nombrar la dicha en las palabras, 
son mis ojos los que escriben,
esta caligrafía de bruma sin brahms, ni mordisco, se hace polvo de estrellas, 
se hace escritura, boca, vagina, túnel, 
se hace fábul, un pequeño incendio bebop, que vence la oscura la rancia, 
la quemada historia de las palabras y asciende la tarde, hasta pesar como un invierno severo o sin romper todavía, 
miro hacia adentro , en la propiedad más oculta del tiempo, 
soy casi ahora y me queda toda la vida para desabotonarme del todo y tumbar mi cuerpo en la cosecha infame de las horas, 
todas matan, la última hora debe ser la hora de la poesía, 
morir debe ser entregar un último verso, 
en ti todos los versos se parecen a un único gran verso con sordina, 
el verso abierto con el que el universo celebra su festín de secretos, 
el lunes a zancadas me preña el tedio me dicta una voz en la que cuento mis miedos, 
un pequeño incendio bebop acecha en las avenidas, 
una síncopa con colmo,
un terrible solo de arpa en el fondo exacto del alma, sí, sí
III
estamos en la niebla,
en la lluvia, que invade un sueño, 
escribo porque pronto olvidaré lo que escribo,
el poeta todavía esnifa adjetivos,
hilos de ternura a ras de sístole, 
toda la alegre construcción de la felicidad durante años entregados a la escritura.
me pongo un charlie parker, 
me pongo un stan getz, 
ya no acuden amantes, indagas, 
averiguas que el amor subsiste todo coronado, 
agua herrumbrada en todo caso, 
polen, eco, rizo del bello pubis, ya en declive como en una película de gloria swanson, 
fuera morir entonces, hermoso únicamente hermoso, 
es sólo es plumaje, el pájaro toma altura, 
perdura esto, el pájaro perdura, 
el desencanto trenzado, 
el menos doloroso, si anidan pájaros, en el pecho dulce, 
quebranto, 
tus dedos, naves, mi amor, te amo, 
qué hermoso es ver desfilar la tropa de los músculos rotos, 
arengan en una tribuna,
lo mismo que kavafis cabafis kavaphis cavaphis, 
pide que el camino sea largo,  
alguien jadea un pétalo, 
junio esconde savia , 
trinos que confunden, 
alta advocación del santo loor, 
compartir la gloria, 
el dulcísimo sonido donado en la noche, 
cómplice en esencia
IV
el astronauta aunque zurdo evita el trato, 
no está hecho para eso, es de otras miras, 
concretas volúmenes, que modulan el silencio, 
zubin, el peso de la orquesta flaquea, 
así hablo zaratustra, 
así hubo un afán y después del afán hubo una panorámica del afán, 
escribo porque tengo los dedos limpios, sí, ah sí, los dedos limpios,
el alma limpia,
no tengo brizna alguna del barro con el que se me hizo,
está el hombre frente a su espejo,
colocando las piezas, midiendo las piezas, solo, solo,
verosímil orquesta, radio skanton, la pluma, 
el tiempo es un sinfín de silbos próximos, 
oh nido, contribuye el músculo a adecentar el alma, 
la mano del azote divino, 
el onanismo convertido en arte como quería de quincey con el asesinato, 
como premisa válida, como baluarte, como paja bíblica, 
se desvanece el barco en la distancia, 
se pierde pues en la distancia,
todo se deja manejar mejor por la fábula, en fuga, 
todos los niños de londres aman a peter pan, 
todos los niños de londres aman a peter pan el formidable, 
en balde se diga moneda, 
salud, amor, te escribo precipitadamente este galope enfurecido, 
este galope sucede como lluvia, 
este galope finalmente desemboca en poema, 
en viena urdida por los nazis, 
unas frases que arden, 
un viento que asiste al actor en su papel principal, 
súbitamente héroe, ardor más bien, 
el material disperso es la memoria, 
el hilo, el punctum, el verso armónico despojado de retórica, 
en la geometría participan los amateurs en la memoria, 
flipa un payaso, pide que todo flote, alardea de globos que no son de este mundo,
el rito sin usura, por favor,
V
sedúceme esta noche, si puedes, 
ven, sedúceme esta noche,  
esta noche calma sobre todo, 
esta soledad de amantes, 
no vengas con los libros de kafka bajo el brazo, dan migraña, 
ya lo escribí, con tal de perderme por todos mis sentidos, 
la voz se astilla, 
la verdad es que muero por mis poros abiertos, 
rechaza la batalla, 
el fondo sin astros, 
el cuerdo contra el boxeador sonado, 
el verso final, 
todo así la decadencia latina del amante apresado en el rockefeller center,  
mientras afuera la banda toca gypsy woman varias veces, 
black magic woman varias veces, 
stairway to the stars varias veces, 
summertime varias veces, 
en la tempestad brinca dios, 
muda el inverno su vocación de pestillo, 
eso es lo que ocurre, la voz se astilla, 
funda el amor trozos de amor repartidos por los trozos antiguos como salmo, 
se invoca, se venera, se salva el que reza, 
el apestado es el ateo, el descreído, 
ay me he perdido en los mítines del alma, 
en contra de sí misma, tiendes la mano, la mano buena, 
pide el poeta vibrar en el sueño,  
morir, hay que ir muriendo el beso último, 
el astro numen, 
la nave como un rito se zafa del oleaje. 
nadie oye la proa cascada, 
el alma rota, dios sin aviso, 
sólo el timonel siente un ardor, un peso,  
el naufragio inminente, la soledad entonces tan lírica, 
república del kraken, 
amparo de verbos, añicos de jaula, 
toda la impresión fiable del tiempo a dentelladas abriendo el pecho, 
los sonetos a la vista, 
todos los sonetos escritos durante los inviernos, 
no tengo confianza en que la literatura, incluso la más alta, me salve, 
estoy condenado, estamos condenados, con lo único con lo que contamos es con nosotros mismos, no hay paraíso, edén
escalera al cielo,
huella de los siglos, 
me pierdo todas las cosas importantes, 
me quema esta rutina de cosas irrelevantes, 
el paseo con los invisibles, 
con todos los invisibles que me saludan y me cuentan la historia rosa y la historia gris, 
todas las historias posibles, 
oigo, razono, compendio, 
me esmero en no depender de las historias de los otros, 
me afino en contarme las mías, las comprimo, las mimo, las fuerzo a que me expliquen el cosmos, 
dios en las alturas, el dios en la sílaba, el dios plenipotenciario en mi disco duro, 
stan getz en bossa nova, tengo a stan getz en cascada, 
me revientan cien endecasílabos en el pecho, 
me cierro y me abro, 
tengo la impresión de que no he dicho nada enteramente todavía, 
escribo porque el aire es una palabra, 
escribo dios charlie parker
john coltrane en alphaville,
no sé a qué atenerme con estas imprecisiones, 
si desbarro o me desbarran, si el corazón entero es cosecha, 
si me pierden las dudas y no avanzo y todo es oscuro, en la luz todo se adensa, 
oigo el frío hacia adentro a nado ganando la herrumbre, 
frío que gasta palabras, las sílabas 

3 comentarios:

Felipe dijo...

No sé si esto está escrito del tirón, es para acabar exhausto, y según contaste, me contaste, nada de corregir, es así, amigo Emilio?

Emilio Calvo de Mora dijo...

No, Felipe. Es una corrección. Lo releí y compuse un texto nuevo. Pero el grueso, poco más, poco menos, es el mismo de antaño, no sé hace cuánto. La idea de escribir sin parar me fascina. Salen las palabras sin que se les coloque un tamiz, un censor. Luego, cuando lees, te quedas fascinado, aunque no estés satisfecho, porque hay versos malísimos en esa tonelada de ideas y de imágenes. En fin... Un abrazo.

Fran Robles dijo...

pubis ecuménico, verbo autista... hay imágenes en estos versos que seducen. Gran escrito