24.6.17

El mundo es de los escaparates

No faltan quienes se dicen católicos y descreen en la intimidad o quienes se dicen descreídos en público y buscan a Dios en privado.
No faltan quienes presumen de saber manejar los rigores de la vida y se desmoronan cuando esos rigores los atenazan o quienes a todo ponen reparos y hacen montañas de llanuras y luego salen a flote sin esfuerzo, sobrados de recursos, inflados de confianza.
No faltan quienes exhiben sus reticencias o su rechazo abierto a una facción política y después les otorgan su voto en la urna o quienes se declaran simpatizantes de esa facción, aunque más tarde le nieguen su adhesión en los comicios.
No faltan quienes adoran cualquier tiempo pasado y se esmeran en argumentar esa inclinación estética o política o moral y, a la primera ocasión, se arriman al futuro y refrendan esa vocación en todas las redes sociales.
No faltan quienes son educados en lo cercano, ejemplo de civismo y de buenas maneras, adulando a veces, pasando la mano por el hombro o cediendo el paso y después, cubiertos por el anonimato salvaje de la masa o de internet, sacan a la bestia interior y arramblan con todo, vapuleando, humillando, ninguneando a diestro y a siniestro.
Es el doblez el que reina, es la apariencia la que triunfa, es ese enmascaramiento el que está arruinando la sociedad.
Vivimos en la periferia de las cosas. Somos lo que negamos. Estamos en la cuerda floja. Nos alimentamos de nuestra incertidumbre.
Lo idóneo sería empezar de cero, volver a la ilustración, al imperio de la luz. Convendría un reseteo.
No son los valores, su desprestigio, los que están mandando todo a la mierda. Es la mutación de las costumbres. Es esa sutilidad brutal en el fondo de no ser ya personas, sino consumidores. Aquí gana el que paga.
El mundo es de los escaparates.
Todo es mercancía, a todo se le da una tasa, no hay nada que no exhiba un precio.


Cafetería Nebraska, Córdoba, apurando un café descafeinado. He aquí también la paradoja, en descafeinarlo todo. Pago. Me voy a comprar algo que me guste.

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