6.2.17

Apuntes para un curso de escritura automática /1

1
Al principio existían el caos y la noche, la fiebre y el vértigo. Cuenta la historia que la vida nació en lo oscuro. Sucedió sin ninguna luz que alentara la propagación del milagro. Y en esa oscuridad sin noticia la vida se fue recamando de fulgor, librándose del barro inútil y del insomnio torpe. Ganó en hondura, en fiereza, en la merecida posesión de su brutalidad y se abrió al caos y a la noche de Aristófanes. Al principio fue la noche con sus ciegos mecanismos de defensa, con su solemnidad pagana y su ternura infinita. 

2
Tender is the night entre arquitecturas blancas, escribió Vázquez Montalbán. 

3
Está la noche entregada a mis vicios y yo la miro y me centro en los suyos. Vamos los dos fornicando las horas. Temiendo que la luz nos aclare el engaño y descubramos a pie de cama, en un verso suelto, en un tejado que pasea un gato, los restos del amor que nos ha ido escoltando hacia el sueño. 

4
Me pregunto qué hará Dios en lo más oscuro de la noche. Si abrazar la tiniebla es un oficio y si le gusta. Si el cielo está limpio y en esa blancura se esmera en la voz y habla con más afecto a sus hijos. Si hay sangre en sus manos o la visión de las cosas no existe y ni percibe el color ni el olor de la sangre ni advierte sus manos. Si Dios es un muerto en la noche que recita la arenga negra de su soledad sin motivo. 

5
La noche fabrica embelecos. Loca, la noche conquista quimeras. Ebria, sin amante que la escuche ni la siembre, la noche es un ansia de vida reposada, una guía de amor sin truncar del todo, un vértice secreto de semilla buscando un cuerpo, de palabras buscando un texto. Oh noche de Lope de Vega, ah la noche de mi herido San Juan, tú siempre, noche trasunto de mis días, gran noche levantada hacia mi alma, izada hacia mi alma, convertida en alimento de mi alma, yo te abrazo desde la cárcel de mi alma, sin esperanza de entrar de verdad en la tuya.

6
Pasamos la noche abrazados a la muerte. La pequeña, la muerte dulce sin bajas visibles ni plañideras. Oh miradlo: está el que sueña embarrancado en su abismo, zombi puro por azar. Mirad cómo se tensa su rostro, cómo mueve las manos sin saberlo. El dormido es un muerto accidental al que la vida reclama para que cuente lo que ha visto. Yo he visto la sílaba de las cosas, el centro exacto del cosmos, la razón de que tengamos alma, pero después se me han perdido esas revelaciones, las he dejado en la noche, en el libro de lo oscuro. Allí están, anudadas, encendidas sin luz, las palabras de los hombres. Ahí volcamos la enfermedad y la alegría, el cuerpo al que prevenimos del pánico de que se nos muera y el alma que tutelamos hasta que nos deja.

7
Visto lo suficientemente cerca, el amor es un desvarío, un acceso de fe en el dios pequeñito que el objeto amado lleva dentro. Descreer es cuestión de tiempo. Seguir creyendo, mantener el alma firme en la fe, es cosa de alucinados. El amor es el trabajo diario de quienes celebran la llegada de cada nuevo día. El amor es el texto del optimista. El sendero por donde mueren los que no están perdidos por dentro. La noche es donde los amantes arden. Lo hacen porque amar es un oficio de tinieblas. Un caballo cabalgando un páramo sin saber dónde pisa ni de qué huye. No hay mejor oficio que el del caballo avanzando en la noche.