19.9.16

Auster



Debo ser raro en el fondo. Anoche soñé que discutía con alguien (una señora mayor, creo) sobre la literatura de Paul Auster. Yo sostenía que me aburría, aunque defendí con ardor su extrema habilidad para encajar historias y hacer que lo aparentemente disperso termine por ensamblarse, y muy bien, por cierto. En lo demás, me esmeré en apartar de mis vicios esa tendencia suya a crear unas expectativas que después no terminan por cumplirse del todo. La señora (no estoy seguro de eso, en serio) decía que es un escritor supremo (la palabra supremo es la primera que ha aparecido en mi cabeza y de ese hilo he ido tirando hasta tener una idea más o menos precisa de lo soñado) y que está masacrado (no era esa palabra, no creo que lo fuese) por todos los que no lo entendían. Al levantarme he cogido El libro de las ilusiones y he ojeado unas páginas. Confieso que ninguna, en separado, sin ligar las tramas, me ha entusiasmado. Recuerdo haberlo leído en dos tardes escasas, cuando uno era muy de Auster. Tengo amigos austerianos y otros que no lo son. También están los amigos que no tienen ni idea de quién es Paul Auster. Luego está el sueño y estoy yo, raro sin que nadie deba retirarme ese atributo.

1 comentario:

impersonem dijo...

Si eres raro irás al cielo...

Las preferencias literarias son muy personales; las "discusiones" sobre prefencias literarias, una forma de intercambiar opiniones subjetivas... y de despertar la curiosidad por ciertas obras literarias de los que, como yo, todavía están en pañales en el conocimiento literario...

Saludos.