29.8.16

Blancanieves en la Nostromo


Se cansa uno de la realidad o, mejor contado, se cansa de que no dé tregua y nos cerque de la forma en que lo hace. Mejor cercados que lo contrario, no hay manera de objetar eso, pero a veces dan ganas de proceder como no se espera. Como no tenemos recursos, recurrimos a la literatura, la blandimos como si fuese un arma. Lo es cada vez que nos salva del peso de la rutina y nos permite ir más allá o más abajo o infinitamente más arriba, no sé. Pensé en Blancanieves en la Nostromo. No habría enanitos. La trama comenzaría sin ellos, aunque algunos flashbacks relatarían cómo el alien los mató. Estoy por seguir desde ahí: cuando el animal decide que Blancanieves será una especie de madre acogedora para las pequeñas criaturas a punto de ser alumbradas. Distópico, surrealista, este cronista de sí mismo no se envalentonará y no sabré si la Teniente Ripley evitará ese desquicio narrativo. Si hay alguien que desee aportar su visión del asunto, sírvase. Entre todos podemos descansar de un poco de las cosas razonables y abrazar sin disimulo la fantasía. Últimamente es la literatura que más placer me procura.

2 comentarios:

Sergio DS dijo...

Maravillosa realidad (virtual) que me permite leerte, mi Capitán.
Un abrazo.

g dijo...

¿Y por qué no aprovechar ese tirón inventivo que te ha dado? Cuanto más loco y disparatado, mucho mejor. Siempre habrá tiempo de regresar a esta realidad nuestra, tan pautada y magnífica en esencia. Los desvaríos son una gran medicina.