6.7.16

Los países sin pedigrí

No conozco ningún escritor bielorruso. Ninguno de Uganda. Ni de Tailandia. La culpa es mía. O no lo es. Las librerías se esmeran en exponer libros franceses, italianos, norteamericanos, japoneses, ingleses. Son países de una literatura más exportable. Literatura de hacer caja. Con pedigrí. No conozco el cine húngaro. Ni el de Albania. Hay países que no están de moda nunca. No tienen con qué exhibirse o (en muchos casos) no tienen quién les patrocine. En el fondo se trata de animar al consumidor. De hacerle todo lo que se pierde si no asiste a una exposición de un fotógrafo croata o de un pintor búlgaro, Países que no están. Otros, sin embargo, no dejan de estar, no hay momento en que descansen, como si les venciera el ánimo de dar paso a otros. Las invasiones modernas son las culturales. He ahí la gran guerra, la guerra invisible, la que no se advierte con facilidad, pero obra con artera malicia y se incrusta en los escaparates, en los anuncios, en las palabras que decimos y en los pensamientos que fabricamos. Es una ocupación lenta y feroz a la vez. Se me ocurre admitir la benignidad del atropello. Como los militantes del Frente Popular de Judea en La vida de Brian. Al final, los romanos no fueron tan malos. Bien pensado, qué hubiésemos hecho sin los romanos. Que si no fuese por esa acometida, no tendríamos a John Ford ni a B.B. King; no sabríamos qué hace David Lynch o los Red Hot Chilli Peppers. Lo malo es que no sabemos quiénes son los Ford de los países sin pedigrí, de los países que no han podido (no les han dejado) participar en la carrera. Porque habrá un David Lynch que no conocemos. Porque seguro que hay un escritor maravilloso del que no sabemos nada. Y no es únicamente un asunto geográfico. Dentro de los grandes países, de los que parten el bacalao de la cultura, no siempre interesa que aflore un personaje nuevo. Es mejor mimar el producto que ha resultado convincente y está aceptado por la sociedad. Por eso me gustó que Islandia, en fútbol, hiciese lo que hizo, o que ahora (van cero a cero en el descanso, cuando escribo) Gales esté a punto de codearse con las grandes potencias en el escenario más iluminado.