14.6.16

Perpetuum mobile

me preguntaron si había previsto la luz, me preguntaron si estaba la lluvia, el olor de la lluvia, el paisaje después de que llueva, el tiempo que tarda la luz en rodear por entero una palabra y gobernar su tránsito por los días, me preguntaron si en la creación de la sombra había procurado esconder un milagro sin aristas, una ventana desde donde los cuerpos son únicamente fuego y tienen ira en los ojos y una lanza oxidada en el costado, escribí el libro infinito de la lujuria, el libro de las grandes palabras, el libro infinito para que lo lean hasta que el tiempo acabe, devoré un pubis ecuménico, un alarde de asteroides, un país verosímil
aspiré el aire nuestro sin abril y floté espléndido, en ese desorden multiplicado amé la blonda sublime del cuerpo profundo, amé el origen de las cosas, amé las mareas sobre las que un dios inventa naufragios, oscuramente amé también aquí la sed, el depósito antiguo de las palabras, el verbo al que alegremente le extirpamos la flor y el vuelo y queda en fuego manso, en la liberada costra que un día fue cáliz, el ángel dio un aviso, la luz se astilla, la sombra proyecta pájaros, todas las almas acuden, se instala la suprema evidencia de que algo verdaderamente importante va a suceder y vamos a contemplarlo, tengo desde anoche una fe absoluta en mis extremidades, tengo las certezas que nunca tuve, viene Dios, esta tarde todavía fogoso, y me busca un extravío de tristeza, hay tramas de muerte en la herida recién abierta o vamos a llenar todo de amor, manso amor, la cópula perfecta entre el alma y la tierra, la cópula alada, la gran cópula de los músculos muertos, el cielo mismo a caballo de mis palabras, los vivos mirando la boca de la muertos, buscando la sílaba exacta tras la que la divinidad esconde su trampa antiquísima, y otra vez se enciende la memoria, trae ayer desparramado, eco, mansiones para el júbilo, creo en las horas frágiles del día, en el camino humano donde la nieve cede al peso invisible de la mirada, creo en la gracia y rectamente procedo a notificar bajo notario su existencia, los poetas están en guardia, alerta la palabra, el tiempo de los poetas ha llegado, hasta muy tarde anoche en las alas del texto, labor de amor, el río asciende la noche, se me oculta la luz, todo es tangible, vagamente íntimo, en la sombra el gesto de ir a vivir sin que nada nos aturda, vivir así el regalo efímero de entendernos, el vuelo manso del verbo sin contaminar, el verbo autista, el verbo considerado el principio motor de la carne, luego vienen los profetas, los salmos, el monocorde ripio de las almas que buscan un lugar arriba en el cielo perfecto de la salvación, luego vienen los dueños de las horas, saquean lo que ven, nada queda libre, sólo hay muerte, iglesias vaciadas, la dulzura del credo convertida en óxido, apocalipsis, el sueño de los perversos, todo lo que no se dice acaba por mordernos, tengo una fe absoluta en mis extremidades, en el miedo que me conquista el pecho y hace que mi corazón se desboque, se astille, se incendie, mirad el corazón astillado, el músculo convertido en objeto vintage, el vértigo hecho fiebre y luego la fiebre volada al aire antiguo de los ojos que lo miran todo y a todo le extraen luz y en todo encuentran sombra, los ojos con vocación de bisturí, los ojos del artista que son los ojos del mundo, los ojos izados como un veneno cósmico, he aprendido a nombrar la dicha en las palabras, esta caligrafía de bruma sin brahms, ni mordisco, se hace polvo de estrellas, se hace escritura, boca, vagina, túnel, se hace fábula, un pequeño incendio bebop, que vence la oscura la rancia, la quemada historia de las palabras y asciende la tarde, hasta pesar como un adjetivo, sin romper todavía, miro hacia adentro , en la propiedad más oculta del tiempo, soy casi ahora y me queda toda la vida para desabotonarme del todo y tumbar mi cuerpo en la cosecha infame de las horas, todas matan, la última hora debe ser la hora de la poesía, morir debe ser entregar un último verso, en ti todos los versos se parecen a un único gran verso con sordina, el verso abierto con el que el universo celebra su festín de secretos, el lunes a zancadas me preña el tedio me dicta una voz en la que cuento mis miedos, un pequeño incendio bebop acecha en las avenidas, una síncopa con colmo, un terrible solo de arpa en el fondo exacto del alma, sí, sí, está la tarde cannonball adderley fugado en un bis, estamos en un vértigo de niebla, lluvia, que invade un sueño, escribo porque pronto olvidaré lo que digo, milton en alphaville, sí, sí, el poeta todavía esnifa adjetivos, hilos de ternura a ras de sístole toda la alegre construcción de la felicidad durante años entregados a la escritura largos cabellos, el sótano está encendido, suena bossa nova filtrada, imagino la madre misma del poeta, cincuenta años largos enferma de tedio, no sabe leer, no puede leer los prodigios de las letras, la causa la desconocemos, el tiempo es un jesucristo con sordina, el tiempo es un jesucristo muy dixieland, necesito un demiurgo, un crack en mística, un hombre con una corbata beige con una corbata gris, todas las corbatas estropean la alegría, lo hemos visto juntos oh mi amor, la delicia de mirar amanecer juntos, la fria inerte dulce sucumbida clave de amor, en el parapeto de la cultura, hemos oído la misma canción las veces suficientes, la primera vez en parís, la segunda en las favelas, era diciembre calculado, nos queríamos de forma sencilla, comprábamos periódicos, leíamos en las terrazas, al sol tomábamos café, el chico del café era sordomudo, el hombre lee en donde puede, he visto gente leer en el metro versos del corán, haikus, prosa cabreada del tiempo, dow jones, big fun, hemos liquidado el miedo, lo hemos escondido en un endecasílabo, la mampara es el jazz, nos escondemos detrás, mujer, tu cuerpo es un desagüe en donde me voy, arranca el tour de amor, la ipé de mi corazón es volandera, la ipé de mi corazón la saco a pasear, tiene el paseo luna, y el perrito de chéjov nos mira en un relato tradicional ruso, todo lo ruso es agradable al oído, el idioma es de una sonancia que no te revienta el pecho, no me leas a nietzsche en vernáculo, no me digas que miras el abismo y el abismo te mira a ti, porque no tengo tiempo, esta noche el exiliado el extravagante, el asunto principal la historia de la vida, el leiv motiv los fab four en la pared, baudelaire en la pared, la chica asiática muy preñada con pezones como dedales de costurera tuerta, me gusta el junk mail porque leo ahí la novela de la existencia, no tengo un tren de vida de algodón sin delincuentes, la ciudad era nocturno, pubs, pizza a las cinco de la mañana, resaca margarita, hombre, no tengas cuidado, me dejas en la puerta que yo subo solo, me pongo un charlie parker, me pongo un stan getz, amor con la posibilidad de arrumbarlo después en un epílogo decimonónico, esta noche europa, paris, londres, madrid, el personaje perfecto en la ciudad ideal, pegamos tropezones hasta navidad, en la tesis más fiable la república de las palabras no representa un peligro salvo que seas un subversivo, un tipo de esos de la derecha gris, no me vengas con panfletos, me dan migraña los panfletos, se quita solo el temor a que la cultura nos termine induciendo al suicidio, tío sam está ahí afuera, me duele el alma, la bestia políglota, avanza por las calles, recorre avenidas, no tengas miedo, me has entendido, no vayas a demostrar que el miedo te ha cogido bien, el miedo es una aventura lírica, la soledad es un agujero enorme, la pereza es un concierto de keith jarrett en osaka visto esta noche, samsung cuarenta pulgadas, europa acoge un puñado exquisito de poetas del jazz, no crean, no viene bill evans,el genio se quedó en sus toxinas, el timonel escora dulcemente, la memoria, tengo ancho un párpado, me adormece la tarde, olvídate de la derrota, la grúa pasta tu voz, extrae la palabra, el oído glauco, estreremecido punto en el que la voz suministra su inventario de cautelas, importa el alma, comparo mi dicho con un eco, me miento, me invento, en vísperas el lance nunca sucede, el pensamiento dilata el trance, el cuerpo de la cortesana livia dulce, acaba de cumplir cincuenta, ya no acuden amantes, indagas, averiguas que el amor subsiste todo coronado, agua herrumbrada en todo caso, polen, eco, rizo del bello pubis, ya en declive como en una película de gloria swanson, fuera morir entonces, hermoso únicamente hermoso, es sólo es plumaje, el pájaro toma altura, perdura esto, el pájaro perdura, el desencanto trenzado, el menos doloroso, si anidan pájaros, en el pecho dulce, quebranto, tus dedos, naves, mi amor, te amo, qué hermoso es ver desfilar la tropa, arengan en una tribuna, los viejos caciques, las estrellas al aire, el júbilo, la patria, los dioses propicios, la cosecha de muertos con la voz cedida, con la voz hundida, con la voz destrozada, por el peso del verbo cainita, el verbo púgil, el verbo ampuloso en donde existe un paraíso, lo mismo que kavafis cabafis kavaphis cavaphis, pide que el camino sea largo, alguien jadea un pétalo, junio esconde savia , trinos que confunden, alta advocación del santo loor, compartir la gloria, el dulcísimo sonido donado en la noche, cómplice en esencia, el astronauta aunque zurdo evita el trato, no está hecho para eso, es de otras miras, concretas volúmenes, que modulan el silencio, zubin, el peso de la orquesta flaquea, así hablo zaratustra, así hubo un afán y después del afán hubo una panorámica del afán, el galán, el tiroteo, esto es cine, los arquetipos estipulan conductas, una literatura, escribo porque tengo los dedos limpios, sí, ah sí, los dedos limpios, el alma limpia, no tengo brizna alguna del barro con el que se me hizo, está el hombre frente a su espejo, colocando las piezas, midiendo las piezas, solo, solo, verosímil orquesta, radio skanton, la pluma, el tiempo es un sinfín de silbos próximos, oh nido, contribuye el músculo a adecentar el alma, la mano del azote divino, el onanismo convertido en arte como quería de quincey con el asesinato, como premisa válida, como baluarte, como paja bíblica, se desvanece el barco en la distancia, se pierde pues en la distancia, todo se deja manejar mejor por la fábula, en fuga, todos los niños de londres aman a peter pan, todos los niños de londres aman a peter pan el formidable, en balde se diga moneda, salud, amor, te escribo precipitadamente este galope enfurecido, este galope sucede como lluvia, este galope finalmente desemboca en poema, en viena urdida por los nazis, unas frases que arden, un viento que asiste al actor en su papel principal, súbitamente héroe, ardor más bien, el material disperso es la memoria, el hilo, el punctum, el verso armónico despojado de retórica, en la geometría participan los amateurs en la memoria, flipa un payaso, el rito sin usura, por favor, sedúceme esta noche, si puedes, ven, sedúceme, esta noche, esta noche calma sobre todo, esta soledad de amantes, no vengas con los libros de kafka bajo el brazo, dan migraña, ya lo escribí, con tal de perderme por todos mis sentidos, la voz se astilla, la verdad es que muero por mis poros abiertos, rechaza la batalla, el fondo sin astros, el cuerdo contra el boxeador sonado, el verso final, todo así la decadencia latina del amante apresado en el rockefeller center, mientras afuera la banda toca gypsy woman varias veces, black magic woman varias veces, stairway to the stars varias veces, summertime varias veces, en la tempestad brinca dios, muda el inverno su vocación de pestillo, eso es lo que ocurre, la voz se astilla, funda el amor trozos de amor repartidos por los trozos antiguos como salmo, se invoca, se venera, se salva el que reza, el apestado es el ateo, el descreído, ay me he perdido en los mítines del alma, en contra de sí misma, tiendes la mano, la mano buena, la mala de la mano mala, es que tiene vicios de mano libre y entonces escribe a su antojo, obituario escena manzana perdida en el cesto de una vírgen de teruel, recién traída a casa por un lejano primo entendido en macroeconomía, el mercado, la crisis, el topo, el animal oscuro, el animal oculto, el bestiario de intenciones que no acaban de imponer un orden, el caos es el orden que se cansó de repetir un verso, en bourbon street contra la voluntad de un elegido algún precio ha de pagarse, aunque sea por vivir tan a lo precario toda esta iluminación, este irse en cada gesto, en cada sílaba desde el musgo hasta la rosa la de milton, vibrar en el sueño, morir, hay que ir muriendo el beso último, el astro numen, la nave como un rito se zafa del oleaje. nadie oye la proa cascada, el alma rota, dios sin aviso, sólo el timonel siente un ardor, un peso, el naufragio inminente soledad entonces tan lírica, república de lobos, amparo de verbos, añicos de jaula, toda la impresión fiable del tiempo a dentelladas abriendo el pecho, los sonetos a la vista, todos los sonetos escritos durante los inviernos, con auster, con austen, con dick tracy, no tengo confianza en que la literatura, incluso la más alta, me salve, estoy condenado, estamos condenados, con lo único con lo que contamos es con nosotros mismos, no hay paraíso, edén, escalera al cielo, huella de los siglos, me pierdo todas las cosas importantes, me quema esta rutina de cosas irrelevantes, el paseo con los invisibles, con todos los invisibles que me saludan y me cuentan la historia rosa y la historia gris, todas las historias posibles, oigo, razono, compendio, me esmero en no depender de las historias de los otros, me afino en contarme las mías, las comprimo, las mimo, las fuerzo a que me expliquen el cosmos, dios en las alturas, el dios en la sílaba, el dios plenipotenciario en mi disco duro, stan getz en bossa nova, tengo a stan getz en cascada, me revientan cien endecasílabos en el pecho, me cierro y me abro, tengo la impresión de que no he dicho nada enteramente todavía, escribo porque el aire es una palabra, escribo dios charlie parker, john coltrane en alphaville, no sé a qué atenerme con estas imprecisiones, si desbarro o me desbarran, si el corazón entero es cosecha, si me pierden las dudas y no avanzo y todo es oscuro, en la luz todo se adensa, oigo el frío hacia adentro a nado ganando la herrumbre, frío que gasta palabras, las sílabas del frío vulgar como la muerte cuando ocupa la entera extensión de la luz que la batalla, oigo el frío majestuoso en secreto contando los días, el frío virginal que trae una lluvia invisible, un rumor oculto de heridas, el veneno primero con el que la vida nos enseña su saña ampulosa y cabrona, frío leyendo hace años a Dickens, en verdad os digo, oh mis hermanos, que nada hay que haga sentir más frío que ser un niño de dickens en una edición barata de bolsillo, todo lo que uno lee es dickens, todo está ahí, íntegro, en el mejor de los tiempos, en el peor de los tiempos, en ese bucle de las cosas, que no se advierte, que no deja una huella y, sin embargo, perdura, no se desvanece jamás, está al alcance siempre, como un salmo, como un dios caprichoso y rudimentario que bosquejara el mundo y lo bosquejara otra vez y viese que está bien la obra, pero se diese un día, dos días, seis días, hasta que de pronto comprendo que ya no es posible más, entonces es cuando se produce el chasquido, todo lo demás no importa, no importa el vértigo, el frío, el abismo, las palabras se escriben solas, cruzan solas el páramo, escribe uno con las palabras que no le pertenecen, como si otro escribiera, es un texto de otro, no me pertenece, leo algo que no es mío, no pertenece a nadie el texto, es un paisaje el texto, los paisajes no tienen quien los posea, dios en la altura bendice los paisajes, pero las palabras están en un rango más alto que los dioses, antes del big bang hubo palabras, el universo es un verso que se fue expandiendo, el big bang es un poema, cierro el editor, me visto, me voy a trabajar