5.6.16

Novelas

Me da esta mañana por pensar en todos los personajes de novela que sabes que van a morir a poco de que las empiezas o en todos los que no encontrarán el amor o en los que no les sonreirá la fortuna o en esa legión de personajes que no encuentran su lugar en el mundo. Pienso también en el autor, en todos los autores de todas las novelas del mundo, en la responsabilidad que tienen cuando hacen avanzar las tramas y escogen un camino y desechan otro. Y luego entreveo mi propia trama y percibo todo lo que tengo de personaje, en los caminos que se escogen y en los que no, en la incertidumbre de fondo de no saber nunca si la novela es de amor sobre todo o la anima cierta intriga, no mucha, si se me permite opinar, la justa, sin la estridencia de otras que uno admira en la vida de los demás o en las vidas leídas, noveladas, echadas a andar a sabiendas de que acabarán en tragedia.

2 comentarios:

Melmoth el errabundo dijo...

Ay, amigo mío, todos somos personajes ficticios dentro de una ficción bastante mediocre. El rizo que riza el rizo. Después de todo esto buscamos otras ficciones de más envergadura, con más "chicha". "Nuestro ser no tiene contenido y pobre son nuestros contornos", dijo Cioran, y después va Jean-Luc Godard y dice: "Todos los que carecen de imaginación se refugia en la realidad". Todo es cuestión de percepción,amigo mío. ¿Qué es la realidad? Nabokov dijo que la palabra realidad debería ir siempre entrecomillas. Yo, la verdad, tengo muchos problemas con la "realidad" según los comunes mortales. A veces tengo la sensación de que estoy viviendo una historia de ciencia ficción, otras, a lo Lovecraft, otra es puro western, otras góticas, otras de suspense, otras humorísticas, surrealistas, de puro cine, otras creo que es Kafka quien me escribe (nunca Julio Verne, por desgracia). Hoy, sin más, saliendo de casa, subo al ascensor y me encuentro con un tipo la mar de raro. Me pregunta que adónde voy. Le respondo, de momento aspiro salir de este ascensor y encontrarme con la calle. Y se ha puesto a reír como un histérico. Era un tipo pálido con la dentadura podrida. Me he acojonado, amigo. Y el ascensor seguía bajando. Para calmarme me he imaginado que el ascensor, al llegar al rellano y una vez la puertas de hierro abierta, me encontraría con Rod Serling, en blanco y negro, con cigarrillo entre sus dedos diciendo: "Bienvenido a un nuevo capítulo de La Dimensión Desconocida". Pero al final no ha pasado nada. El tipo se ha alejado calle abajo. El sol estaba en su sitio. Un vecino en chándal con su perro cagando en la esquina, etc.

Abrazos mil y domingueros.

Emilio Calvo de Mora dijo...

Los primores de lo real, que decía el poeta, querido amigo. Por eso los perros son sacados a que caguen por sus dueños y suceden historias en el ascensor y nunca somos Julio Verne o Mark Twain sino sombras de Poe o de Lovecraft o de Chandler. Porque la realidad es muy puta a veces. No tenemos otra, sin embargo. HAY QUE ABRAZARSE A ELLA. Lo pongo así, con mayúscula. Un abrazo enorme, caballero.