16.5.16

Percepciones

En el imaginario colectivo se instalan percepciones que luego cuesta quitar. Tenemos la idea de que la política es el lugar natural de la corrupción o de que importa más quién baje a segunda división que una guerra feudal en Nigeria con cien muertos o de que lo árabe es por naturaleza sospechoso o de que lo que no sale en las redes sociales no existe. Se tienen esas percepciones (la política, el fútbol, lo extranjero, internet) y no interesa que se extirpen.Yo creo que se cuece más negocio si están que en su ausencia. Todo se observa con la lupa de las finanzas. Si hace que la caja suba, es válido. La misma forma en que se organiza la cultura evidencia esta aberración de la que hablo. La percepción de que la cultura es lo único que nos salvará no está instalada en el imaginario colectivo, en el pueblo llano, en las calles de los barrios y en las salas de estar de las casas. Creemos (porque así nos fuerzan a creer, porque es más sencillo o porque requiere un esfuerzo menor) que basta con que nos entretengan. Se programan actividades lúdicas, de funambulismo, de pandereta, de circo, de fútbol o de copla para que el pueblo no eche en falta a los poetas o a los filósofos. El pensar no está de moda: está el producir. Quizá convendría (no sé, no sabe uno mucho de casi nada) que se montara una manera de conciliar la cultura con el entretenimiento. Hacer que los libros o el cine o los discos tengan un iva reducido. Hacer que la televisión retire la bazofia que acostumbra (unos canales más que otro, alguno de forma escandalosa) o que la emita en horarios tardíos (muy tardíos, a las tres de la madrugada, por ejemplo). Hacer que los políticos caigan en la cuenta de que en campaña electoral nunca hacen mención a la cultura. Hacer que la escuela sea el corazón de toda la maquinaria de la sociedad. Hacer que la idea pública del maestro sea todo lo honorable que ahora no es. En los años que llevo trabajando en el oficio (va para treinta) es ahora cuando más en declive está esa percepción primaria, la de la escuela, la de los que entramos a diario a trabajar en ella. Lo malo de las percepciones es que luego cuesta quitarle del cuerpo al que se acoplan. La cultura más visible en los medios de comunicación la de Saber y Ganar, en la 2, a eso de las cuatro. No me creo que una feria del libro a rebosar sea un marcador de que se lee más. Se está allí como se podría estar en otro sitio. Leer, se lee poco. Esa es otra percepción bastarda, la de los libros. Los países con mejores bibliotecas son los más avanzados. No los que tienen más banda ancha, ni los que poseen una renta per cápita más alta. De verdad que todo pasa por aprender a leer. No leer de un modo fluido o comprensible. Leer de verdad, leer con apasionamiento, leer como si no hubiese otra cosa mejor que hacer. Eso no está en el ideario patrio. No lo ha estado nunca, no tiene pinta de que vaya a estarlo.