17.2.16

Estoy ucrónico


The Red Drum Getaway from Gump on Vimeo.

Estoy ucrónico hoy. Hay días en que estoy distópico o utópico o anacrónico o filantrópico. Días que empiezan temprano y acaban tarde. Dias de abrir mucho la boca y sorprenderse mucho por todo y días en los no se abre y nada te asombra. Te salva la idea de que puede no ser fiable lo que ves. Quizá lo esté fabulando tu mente ociosa o tu mente lúbrica o tu mente multitarea. Una vez salvado, a recaudo, lejos del riesgo, piensas en qué puedes hacer para no sufrir de nuevo. Se te ocurre no salir, no poner el pie en la calle, quedarte en casa, encender la televisión, ver unas pocas temporadas de tu serie favorita, escribir una novela sobre espías, leer un libro de poemas surrealistas, cocinar pasta, limpiar la casa, mudar todos los muebles de sitio. Puedes ir de una cosa a otra de modo aleatorio o seguir un patrón. Luego está el punto Jombar, la hipotética línea de acontecimientos que hubiesen sucedido de haberse dado algunas circunstancias que no terminaron por darse. Por eso a John Scottie Ferguson se le cruzan drugos recién salidos del bar lácteo Korova o el mismísimo Jack Torrance, que ha dejado el Overlook y se ha llevado con él a unos cuantos de sus inquilinos. El video es un juego de miradas. Todas abren una puerta que siempre va a quedar abierta. No sabemos si el bueno de Scottie, se curará del vértigo o si los monos ancestrales, los padres inconscientes del prodigioso plano con el que se abre 2001, una odisea del espacio son una pesadilla en su cabeza o él es la pesadilla de otro. No es fiable nada de lo que vemos. Todo es una solución que invalida la existencia de otra. De todas formas a mí quien más me intimida es el loco del Resplandor, suelto por los calles, buscando con quién entretenerse. 

2 comentarios:

Melmoth el Errabundo dijo...

Te leo siempre. Siempre te leo, sobre todo por las mañanas antes de que las alarmas del día se impongan. No dejo comentarios porque todavía estoy espeso ante mi taza de café bien negro y fuerte. Pero siempre te leo como el que lee el periódico todas las mañanas a la manera de las películas americanas: cocina soleada (la mía da a un callejón sin salida), hermosa mujer haciendo el desayuno (me lo hago yo); niños simpáticos que discuten entre ellos por el cartón de cereales (m hijo tiene treinta años y ya no vive conmigo); y el tipo leyendo el periódico como yo te leo a ti, pero sin corbata ni oficina que me espere. Que este texto me gusta y ese vídeo es de lo mejor que he visto desde que no salgo de casa. Que te lo quito y más tarde escribiré algo al respecto.

Buenos días, amigo.

José Luis Martínez Clares dijo...

Cómo he disfrutado. Gracias, amigo. Un abrazo