3.12.15

La luz


Ebrio de honduras,
tal que un dios
abismado en su vértigo,
he visto la luz, la luz
precipitándose en el tiempo,
como anhelaba el poeta;
la luz que inunda
la propiedad de la sombra, la luz
bajo el único ojo posible,
el que la retiene,
el que la profana.
Uno va así midiendo los riesgos,
haciendo los sencillos cálculos,
ordenando la fiebre y el caos,
registrando el fasto invisible,
el minucioso, el íntimo y espléndido,
antes de que el olvido herrumbre
las horas, las vacíe de palabras,
y la luz se desvanezca
y yo no ya entienda.