27.10.15

Trova íntima

No podemos ser sublimes sin interrupción, no somos Baudelaire, no está el aire envarado de luz, ni está oscuro, ni gris, no hay aire que convenga ahora, no me violenta el día con su causa festiva, no estalla la poesía en mi pecho como un cántico, no he aprendido literaturas germánicas medievales, no he sentido el peso de la revolución en los cereales del desayuno, no he amado un pubis hirsuto de hija de janis joplin, no sé mucho de alquimia, no tengo todas las muertes juntas en cuento, no hay patria, no persiste el amor como una epifanía en la boca del estómago, no hay purcell por las noches cuando nos amamos, no sé declinar los verbos más importantes, no veo la rosa ya rosa de verdad de un modo absoluto y continuo, no me pregunten, no está el tiempo a mi lado, no estuvo nunca, no estuvo ni cuando yo lo sentía, no canta el cantor, no lo escucháis, no está lázaro, ni se presiente que acuda, no hay dios, no hay patria, no hay rey, no me vendan la usura, no la quiero, no creo que necesite más que esta canción de pablo milanés de mil novecientos ochenta y siete, no estabas tú, ah cuerpo, en el vértigo ni en la fiebre, no encontré asidero en los palacios, no vi ningún abrigo en el oro, no me ocupé de las palabras, no el largo mirar de las palabras sino el hondo pulso de lo que dicen

1 comentario:

revistaparadoxas@gmail.com dijo...

Excelente texto!percibo en el un sutil neobarroco.
Le agradecería autorizarme a publicarlo en mi revista literaria virtual PARADOXAS.
Saludos

F.S.R.Banda
fernansrbanda@gmail.com
Santiago de Chile