22.9.15

Ante la presencia de la belleza




Hay cierta edad en la que uno es inmune al arte. Ninguna manifestación de la belleza hace que nos inclinemos;ninguna evidencia de lo sublime nos alcanza. La vida es cualquier cosa menos una experiencia estética. Importa el juego, importa el asombro. Quizá una de las funciones de la escuela sea la de acercar la belleza, la de hacerla accesible, sin obligar a quien la observa a tomar ningún partido por ella. Tan sólo el hecho simple de mirar un cuadro o de escuchar una pieza musical y de dejar que nos invada. Si no se produce ese pequeño temblor que antecede al deslumbramiento, no hay nada que hacer. No siempre se consigue. No hay un método para que la belleza impregne al que se cruza con ella. Tiene el arte, como el amor, un punto de asunto que no podemos gobernar. Los gobernantes andan ahora apartando la belleza de la escuela. Apartan la música, la eliminan, la consideran un bien sacrificable. Imagino que luego vendrá la plástica, que no es solo dibujar y recortar, sino involucrar al alumno en la visión de la belleza y hacer que la valore. A los gobiernos, a cierto tipo de gobiernos, les gusta que los museos estén vacíos. Y un museo vacío constata la enfermedad de un país. Únicamente los niños pueden entrar y no regocijarse con lo que los museos exponen. De ellos es el futuro. A ellos concierne esa herencia. Podemos consentir que durante un tiempo sean inmunes a ella y no la aprecien. Luego, una vez franqueen cierta edad, perderán tanto si no se inclinan y la besan...

1 comentario:

María Cuadra dijo...

Gran texto, gran foto, gran blog, grande usted.