28.5.15

Un bartleby en la cabeza




No sabe uno bien nunca a qué atenerse, no tiene con qué aliviarse, ni nada de lo que fiarse. Se maneja el vivir a veces tan a lo precario que se desmadeja el empeño o se vicia y se tiene poco interés o incluso ninguno en que todo salga como se espera. No es de extrañar que los haya tozudos y los haya indiferentes, gentes de ir de frente y gente de no desear avanzar apenas. Los unos esmerándose en perseverar, en ahondar, en subir, en no dejar; los otros apenas presentes, desdibujados, conscientes de que ningún papel, por pensado que esté, por más que parezca convenirles, les cuadra del todo. Me dio esta mañana en pensar en Bartleby, el oficinista gris del cuento de Melville. Pensé en él ocupando el puesto que poseo, bregando con los asuntos con los que brego, yendo y viniendo con mensajes que concilian y con mensajes que no. No se piensa en Bartleby sin que haya algo que funciona mal dentro. Bartleby ocupa un lugar en la cabeza que no se pone casi nunca a funcionar. Quien haya tenido un Bartleby en la cabeza (o un bartleby en la cabeza) sabe de lo que hablo. Lo que pasa es que no le dejamos salir, no le ponemos a andar por el mundo. Ganas dan, claro. Días de Bartleby con colmo. Preferiría uno, en fin, no tenerlo, pero está, qué le vamos a hacer. Un día que tenga en claro, a poco de acabar con las cosas del trabajo, dejando en un cajón los ratos buenos y los algunos malos, voy a considerar muy en serio sacar a pasearlo, disculparlo si se tercia con los cercanos, ver cómo se desenvuelve en lo diario. Yo, en lo diario, no poseo ninguna receta que me permita sortear los imprevistos, saber a qué atenerme, tener con qué aliviarme. El amor que los demás nos tienen hace que los días prosperen y las noches cundan. 

2 comentarios:

María José Collado dijo...

Quién no ha tenido alguna vez un Bartleby dentro, es una figura triste y surrealista. Menos mal que no es una presencia constante. Un saludo.

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

Yo lo he tenido hoy otra vez, María José. Y aquí estamos. Feliz ahora.