12.2.15

El libro de las horas

Al tiempo le incumbe el vacío
su limbo sin sustancia
ahí en ese festín de lo solo
adquieren rango de flecha las horas
en ese espacio de clausura
donde está la primera sustancia de las cosas
sucede la luz consecutiva
sucede lo oscuro sin aristas
dios sucede
detrás está el cansancio
el cansancio con su ejército furioso
su discurso muy triste
no sabemos nunca
nada del tiempo
dónde acecha
en cuál de sus arteras tramas
ofrece su piel más tosca
cuándo a capricho de su antojadizo soplo
va a importunarnos
ir así viviendo
sin otra certidumbre que la noticia de los días
juntamente con las noches
van las horas persiguiéndose
sin otra servidumbre que la misma sombra
proyectada en el suelo
aun a pesar nuestro
como si fuese de otro y otro la gobernase
como si ya no hubiese que decir
ni nadie que escuchara lo contado

2 comentarios:

R. dijo...

Joder, Emilio.

Segundo Álvarez dijo...

Alta poesía, sin duda, aunque me cuesta reconocer el estilo y se me hace cuesta arriba el gobierno de los versos, pero alta, muy alta, y muy hermosa poesía, Emilio Calvo de Mora Villar.

Un saludo.