27.1.15

La soledad absoluta, ah la soledad absoluta

Lo mejor es ser un poeta menor, uno que no trascienda, al que lean los amigos en los bares, del que hablen siempre en términos de afecto, sin que tenga que entrar en los circuitos de la poesía y dar recitales por los institutos, en las ferias del libro o que lo inviten a jornadas para que hable de su trasegar poético. Es mejor huir de las jornadas. No sé a quiénes satisfacen. Un poeta menor no precisa de esas obligaciones institucionales. Ni siquiera cuenta que publique mucho. Le vale un par de libros. Lo que realmente atrae del poeta menor es la intimidad de lo que cuenta, la sensación de que nos esté confiando algo de una privacidad exquisita. Yo nunca he sido un poeta menor. Tampoco mayor, entiéndase. He sido un poeta de barra de bar, de los que manuscriben versos en las servilletas, de los que de pronto se congracian de haber dado con alguno que suena bien y dice algo relevante. No da para más, no hay más, no podemos ahondar más. Si uno es un buen poeta menor y practica a diario, en las barras de los bares o en la quietud reservada de la casa, se tiene la seguridad de que va amar la poesía de un modo alto y puro. Conozco poetas a los que ya no les interesa la poesía. Solo publican libros, dan conferencias, se baten en duelo verbal con quienes malogran su pole position en los juegos florales del ayuntamiento. No son poetas esos de los que hablo. Son otra cosa, pero no poetas. Puestos a ser estrictos con el término, el verdadero poeta es el que está solo con su poema. Hablo de una soledad absoluta. Como si no hubiese otra cosa en el mundo. Rara vez, por no decir ninguna, se accede a ese lugar. La soledad absoluta, ah la soledad absoluta. Y entonces, si el poema merece la pena, asunto que no sucede casi nunca, el mundo cobra un sentido que nunca tuvo antes. Hay quien dice que en esos momentos epifánicos ve a Dios o Dios, fascinado por el texto, ve al poeta. Ya digo que son cosas que no sabe uno ni explicar como requieren. 

8 comentarios:

José Luis Martínez Clares dijo...

Un poeta en la barra del bar y dios mirándole. Ya decía yo que dios siempre está en las mejores parroquias. Un texto poético, de los que íntimamente se esparcen por el mundo. Como el viento. En soledad absoluta. Un abrazo

Francisco Machuca dijo...

"A la postre cada uno se queda solo, y lo que entonces importa es quién es ése que ahora está solo." Schopenhauer. Hoy me digo a mí mismo: ahora el problema es entre tú y tú. De la masa enorme de lo que ha sido tu vida, únicamente ha quedado el estar solo. Y ahí es donde tienes que resolver todo. Desde siempre, la vida nos ha dejado a solas con nosotros mismos. Cuando estamos solos, poblamos un vacío que nos rodea con fantasmas. Es preferible y mucho más exaltante una soledad poblada de voces que una promiscuidad física, opaca e insignificante.

"O será simplemente, que estamos agotados." Gil de Biedma. Al final es mejor la fatiga y el silencio. Es como has estado siempre. Solo. Estoy solo escribiendo, que es siempre el destino final de todas mis situaciones. Así es como sobreviven los agotados.

Tecleo estas palabras desde la recepción donde trabajo; una garita de fin de mundo. A lo lejos, las múltiples clases llenas de niños están en silencio. Los profesores enseñan y escriben símbolos en las pizarras.

Abrazos,amigo.

Miguel Cobo dijo...

Uno siempre aspiró a ser uno de esos poetas menores. Incluso hubo un tiempo en que creí serlo. Pero seguí cumpliendo años, como era previsible, y me hice definitivamente mayor.

Tu texto lo he sentido carne de mi carne, sangre de mis versos.

Setefilla Almenara J. dijo...

Me veo reflejada estas lineas, muchas gracias, también yo tengo mis cavilaciones al respecto, y se parecen mucho a estas tuyas.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Qué feliz la soledad, qué placer si uno la busca, qué paraíso más perfecto, qué triste el que no la conoce, qué pena quien no.

Buenísimo el texto, me adhiero, lo imprimo, lo reclamo como mío


Pedro Alcántara

Fran Robles dijo...

Como otros compañeros, me siento muy identificado con su publicación. Gracias por compartir un texto tan bueno

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

La poesía nunca es menor ni es mayor. Todo depende de que se adentre y se adense una vez esté en el interior. GRacias por los comentarios...

Francisco Enrique León dijo...

Posiblemente tendría que discrepar sobre algunas cosas que dices y sin embargo no puedo negar que me ha interesado mucho tu escrito y me merecen mucho respeto tus conclusiones, creo que se debe haber sufrido mucho para haber llegado a ellas porque tienen la marca de la autenticidad y eso es muy valioso. Soy de los que piensan que solemos estar equivocados, pero no todas las equivocaciones tienen el mismo peso, hay algunas que son tan profundas y sentidas que superan en su transmisión de vida lo que es cierto. No me siento poeta por lo mismo que tú dirías que lo soy, digo esto último con reservas ya que puede que no te haya entendido, y los dos podríamos equivocarnos en nuestras certezas y acertar en nuestros errores.

Excelente artículo para empezar la mañana, te felicito sinceramente.

Un abrazo.