15.10.14

La vida es bella

Hay bonitas melodías que cuentan cosas terribles. Lo leí en una entrevista a Tom Waits, pero lo podía haber dicho Gloria Fuertes o Torrebruno. Lo de menos es el formato. Lo que importa es el interior. En el pasado es en donde suceden las cosas. Uno piensa en todo lo dulce y en todo lo hermoso que le ha pasado, pero no está a salvo de que la memoria lo haya contaminado todo y lo dulce y lo hermoso exhiban un roto, un agujero por donde se ve el interior terrible. No hay ninguno que sea salvable enteramente. Recuerdo amigos a los que ya no veo con los que sería incapaz de mantener ahora una conversación o apurar una tarde de domingo en una terraza. Gente a la que acabo de conocer me han colmado como si fuesen amigos antiguos. Es la memoria la que sublime o irrelevante un acontecimiento vivido, un episodio en la historia de la vida, un fragmento que no acaba nunca de ser nuestro del todo. Frágil y ajena, la vida nos permite muy pocas voluntades. Nos da el dominio justo, nos permite ciertas extravagancias, pero al final acaba imponiendo su criterio. No sabemos qué criterio es ese. El del azar, imagino. Estamos a su capricho. La melodía es el azar el que la tararea. A pesar de todo, incluso aceptando la fragilidad con la que sentimos el suelo del día que pisamos, la vida es bella. Lo dijo un cómico de cara de cómic al que le dieron hasta un Oscar. La suya, la de su película, era una melodía hermosa, en el fondo, pero era tan terrible el cuento de adentro. Tom Waits, a lo lejos, tose. 

1 comentario:

Alberto Cruz dijo...

Tom Waits tose siempre. Escuché la música de Tom Waits cuando no tenía edad para entenderla. No la entiendo hoy todavía, no creas, pero es el trovador del siglo 21, problemático y febril. La tos es la seña de nuestro tiempo. El tiempo pasa, pero con nosotros dentro.