23.9.14

Feeling stronger every day




Siempre hay un momento de inspiración cósmica, una epifanía metafísica, un andar por el campo y ver en el cielo, cuando se va apartando la claridad y se entenebrece el aire, un indicio trascendente, una especie de invitación a pensar en Dios o en Hal 9000, el algoritmo heurístico con el que Kubrick fundó una iglesia a la que, por cierto, jamás se dignó entrar. No sabe uno qué es, no entiende las señales, pero no es posible comprender lo que solo debe percibirse por los sentidos. Es el peso el que dura, la sensación de que somos una cosa irrelevante. Como si toda nuestra vida anduviésemos yendo y viniendo dentro de una catedral gigantesca. Hoy he sentido esa inspiración, esa epifanía, esa revelación. El paisaje, unos olivos a la espalda de una gasolinera de carretera, no inducía a ninguna hondura del espíritu, pero oh fatum, ah conspiración del cosmos, ahí estaba yo, buscando en las alturas, arañando palabras. Porque están en todos lados las palabras. Solo hay que dejarse. Una vez que entran, ocupan el alma entera. Llevo unos días dándole vueltas a la idea de alma. No creo que haya ningún tema que dé para tanto. Mientras sucedía todo esto, vibraba mi iPhone en el bolsillo. Cristiano Ronaldo marcaba el tercero del Madrid. Ahora acaba de marcar el quinto. No se me ocurre nada más que decir. Todo lo que vi, a lo que alcancé en esa pequeña estancia de la conciencia, se ha ido perdiendo poco a poco. No queda nada dentro ahora. Solo la certeza de que fui un privilegiado durante cinco minutos. 

4 comentarios:

Miguel Cobo dijo...

Tú sabes bien que la eternidad no es una unidad de medida del tiempo, sino de la belleza. Esos cinco minutos eran la eternidad. Ya eres inmortal.

Setefilla Almenara J. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Setefilla Almenara J. dijo...

Tengo por ahí guardado un archivo de Fernando Savater en el que se vislumbran diferencias sobre alma y espíritu, un tema enrevesado pero, a la hora de escribir poemas un ente como yo romántico en esencia, alma y/o espíritu tiene fuerte presencia.
Desde luego, vale la pena vivir solo para asistir a esos cinco minutos que reflejas, sé de lo que hablas.
Tú si que inspiras, Emilio.
Saludos.

José Luis Martínez Clares dijo...

El joven Ronaldo se lo carga todo, incluso esos momentos de misticismo léxico. Un abrazo