26.7.14

El fuego oculto



Decían sacar de sí mismos partes que conocían cuando tocaban música. A gente como John Coltrane o como Bill Evans no les fascinaba la posibilidad de ser otros, al modo en que a veces incurren quienes escriben. Lo que buscaban era encontrarse ellos mismos. Como si el fuego oculto del que hablaba Miles Davis fuese el que contase quiénes eran y no el fuego visible, la inclinación natural a ser sociables o a disponer de una sonrisa cuando se requiere que aparezca. Luego están las drogas, la idea de que no se puede extraer esa locura interior si no la espolea la química. Sin embargo Coltrane y Evans eran tipos tímidos, de los que no necesitan airear su talento o se refugian en la intimidad, en el pudor, en cierta vida contemplativa en la que la música que practicaban contribuía a reconcentrarse más. Si uno es capaz de limpiar todos los instrumentos que acompañan al piano de Evans o al saxo de Coltrane podrá encontrar ese pudor, esa limpieza en el trato a las notas. No sé qué busca otro aficionado al jazz. La verdad es que no tengo, entre mis amigos, muchos de ellos. Sé que yo busco la grandeza, la certidumbre de que se me está alimentando. Que se produce la comunión entre quien toca y el que escucha. A veces lo siento en la literatura, pero ningún escritor me ha transportado a su casa, al fuego oculto de donde mana su creatividad y su talento, como ciertos músicos. No solo Evans, no solo Coltrane. Será cierto lo que me decía, no hace mucho, hablando de otros asuntos, mi buen K. La música cuenta todo lo que no cuentan las demás artes. Y lo hace con más eficacia y rapidez. 

4 comentarios:

Rafael Indi dijo...

A ese amor supremo del que hablaba John sólo se llega a través de la música.

Un saludo, Emilio.

A. dijo...

Jazz, qué alegría leer sobre jazz, sobre lo que el jazz deja al oyente. No es frecuente, y lo adoro. Gracias por las palabras. Hoy me pongo Kind of blue en tu nombre....

Evanir dijo...


Uma feliz tarde de Domingo,
que sua semana seja de paz e Realizações.
Que Deus transforme em realidade
todos os seus sonhos.
Quando vivemos movidos pela fé ,
nunca perdemos a esperança de um
amanhã mais feliz.
Caminhe rumo ao alvo o futuro
deixa Deus agir por você.
Beijos com meu carinho de sempre.
Evanir.

Juan Herrezuelo dijo...

Al final, siempre jazz, eligiéndote, susurrándote una confidencia de la que sólo tú eres destinatario, las manos abriendo mínimas estelas en la superficie del teclado, los labios ceñidos a la lengüeta o a la boquilla o pulsando las cuerdas de un contrabajo, los ojos cerrados para preservar el secreto del fuego. Siempre magníficas tus reflexiones sobre esta música.