23.6.14

Cuatro de lunes

A flower is not a flower
Yo, que tantos lectores he sido, nunca he escrito enteramente para uno de esos lectores. En cierta ocasión me apremié a considerar seriamente la posibilidad de no volver a escribir, pensar que existe consuelo en la lectura o en el cine o en la música, renunciar a crear, entregarme con infinito agradecimiento al criterio intelectual o estético o moral de otros. El oficio de leer es de más riesgo que el de escribir. El de vivir es el más intenso, el único al que se le debe prestar la mayor de las voluntades, la más honda y la más firme. A veces pienso que todo es de una fragilidad tan escandalosa que debemos aprovisionarnos de toda la vida que nos vaya llegando. El disco de Ryuichi Sakamoto que estoy escuchando me está poniendo de una ternura insoportable. 

Stormy monday
Hoy he visto a mi amigo K. tan descarriado, tan escaso de afecto y, al tiempo, tan convencido de no necesitarlo, que me han dado ganas de abrazarlo y de contarle nuevamente lo que siempre le tengo dicho. K., no te enfades nunca. K., no te alegres nunca. Los de espíritu blando, los que se afectan tanto por las cosas, debieran vivir en un aparte, no ser tocados ni tocar tampoco. Como si fuesen personajes de un sueño de alguien. A K. le he dicho que deje pasar el viento. No me ha contestado. No suele. En cierto modo, no contestar es la mejor forma de hacerlo. 

Summertime
Siempre que empiezo el verano prometo ver todo el cine de la Hammer, pongo por caso, o escuchar Brahms completo, pero luego no hago nada de lo que me prescribo. 

Beer is not a home, but...
No sé cuánta cerveza he bebido en toda mi vida. No me hago esa pregunta cada vez que me sirvo una en casa o la pido en los bares. Sé que si hubiese invertido todo ese dinero en algo de más provecho, yo qué sé, un flamante equipo de high end o un coche nuevo para mi mujer - yo hace veinte años que no conduzco - tendría un flamante equipo de high end - me encanta las electrónicas dulces, que no empalaguen los agudos y se impongan los bajos limpios, que no aturdan - o mi mujer tendría un coche nuevo - sé que le encantaría un Audi - pero no salen nunca las cuentas, no se toma uno jamás en serio estos arrebatos y sigue abriéndose la lata cuando abre el frigo y pidiéndole al camarero otra caña. Conozco gente que no bebe y no tiene un ampli Rotel ni un Q7. 



2 comentarios:

A. dijo...

A lo que renuncia el genio creativo es a contradecirse. Buen día, compañero.

Juana Martos dijo...

Me gusta la idea de que escribir sea una actividad menor que leer. Me hace eso sentirme bien, porque escribo poco o casi nada, en cambio leo todo lo que me voy encontrando. Ultimamente me encanta leer tu página. Un saludo.