7.5.14

Todos los hombres del mundo



Debe haber cientos de ellos, pero en esencia son el mismo. Bill Murray convertido en tipo asqueado del mundo o en galán venido a menos o en presidente de los Estados Unidos de América o en mafioso con cáncer terminal. Creo que hay pocos actores cuyo rostro se ajuste con más honradez al papel que se le encomiende. Ninguno, que yo piense ahora, cuya forma de actuar exige menos. Como una especie de Antonio Resines americano. Lo que yo creo es que Bill Murray no es un actor. No al menos uno al modo en que entendemos el oficio de representar a otro en una ficción. Bill es un privilegiado, una de esas personas que poseen una vida interior tan sumamente rica que obtienen de ella lo preciso para desplegar los matices de esos personajes en los que se cuela en todas las películas que ha hecho. Me gustaría ver un Bill Murray haciendo de Sherlock Holmes o de Hannibal Lecter o incluso un Murray transfigurado en Samsa, justo en el momento en que sale o entra del bicho repugnante que inventó Kafka. También un Murray Kafka, claro que sí. O uno Mourinho, en rueda de prensa, creyéndose el emperador de la frase corta e hiriente. No hay película suya que no haya disfrutado, aunque fuesen malas o no entrasen en mis consideraciones estéticas o narrativas. Solo el hecho de verlo en la pantalla me reconforta, de verdad. Hasta anoche, en que vi este montaje fantástico con todos los Murray del imaginario Murray, no caí en la cuenta de todo esto que digo. Hoy es el día Bill Murray. Si no estoy desfallecido esta noche, me programo algo. Me vale Los incorregibles albóndigas. Esta noche seré un albóndiga de nuevo. Uno no puede razonar las debilidades. 


p.d.: Gracias, Refo. Está usted ahí, lo sé.

2 comentarios:

Rafael Indi dijo...

¿Para cuándo Spike Jonze filmará un "Cómo ser Bill Murray"?

Un saludo, Emilio.

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

Ole, buena idea. La subscribo.