21.5.14

Hay un dios para cada roto

Dice K. que hay un dios para cada roto. A lo que uno aspira es a que sea cierto. Que a poco que flaquee el espíritu haya una divinidad que lo conforte. Que en cuanto se venga abajo el cuerpo esté ahí también para restañarlo. De verdad que yo no pondría objeción a esa contención del alma. No sé si tengo una vida después de ésta, pero no importaría andar por ahí convencido de que la hay, exhibiendo a cada momento mi fe en la vida eterna, poniendo todo por mi parte en la salvación de mi espíritu y, de camino, en la del ajeno que se me ponga a tiro. K. cree firmemente en que estamos aquí para algo. Que no puede ser solo el vacío final lo que lo cierre todo. Si fuese el vacío, me confiesa, sería la existencia más triste. K. ha caído en la cuenta de lo maravilloso que es sentirse escuchado. Quizá por eso reza cuando encuentra ocasión. Lo hace de un modo que yo no conocía: entabla un diálogo profundo con la divinidad, la pone en aprietos, la concierne en lo suyo y, por último, la conmina a que medie en la fatalidad que lo devasta. No sé si ése es el camino, K. Rezar se me antoja a mí otra cosa, no eso que haces, le digo mientras paseamos. Yo no rezo porque no encuentro placer en hacerlo. No será por no haberlo intentado. No será por no insistir al modo en que lo hacen los demás, viendo cómo se reclinan, de qué devota manera exponen su cuerpo a la voluntad a la que elevan sus plegaria. La propia palabra plegaria me produce zozobra, K. El que reza tiene el crédito que no posee el que no lo hace. Seguimos en un mundo que adora al creyente. En el silencio del que cree hay a veces más honduras que en el silencio del pagano, de quien no consigna creencia alguna y va de otra manera, aquí o allá, sin ahondar, sin la metafísica. Es un mundo éste al que la metafísica lo está sublimando y lo está embarrando. La metafísica eleva o aplasta. Construye catedrales o alienta guerras. Será quizá imposible borrar a Dios del libro que es el mundo. Como si ya vieniese en el pack. El mundo junto con un dios o con muchos, según al gusto de quienes los inventan. Se constata la brutalidad del hallazgo moral y también la dulzura, la bendita dulzura dirán algunos, de un Dios tutelando el viaje, consintiendo los errores, conduciendo el alma desde el vacío primero hasta el colmado último. K. dice que está ahí dios para el roto. Que se lo cosa. Yo voy con lo que me va llegando. Cualquier día me pongo serio y veo lo que no todavía no se me ha entregado. Y en ningún momento he caído en la gratuidad, inútil a mi entender, de dejar aquí nada consignado sobre la iglesia. No entra en estas consideraciones. De hecho son un asunto aparte. 

6 comentarios:

Mariano Barranco Puig dijo...

Soy un lector agradecido y me siento en deuda con quien me hace pensar, esté o no esté yo de acuerdo con lo que dice o escribe. Me siento agradecido siempre que alguien saca a Dios y lo hace con RESPETO. Es el caso, aquí. Me parece que la Iglesia, la pongo con mayúscula porque creo en ella, no es absolutamente necesaria para creer en Dios, pero es una vía, pero la están destrozando con tantos asuntos, la están convirtiendo en una empresa, en un tinglado de adláteres del poder de turno. Me siento también feliz por poder expresarme y saber, de antemano, que voy a ser escuchado y, quizá, contestado.

Francisco Pulido dijo...

Hay un dios para cada ateo, es posible. Dios te guarde, te lleve al paraíso y te dejen entrar. Se vive mejor sabiendo que hay una puerta abierta para mí. Ay quién la tiene cerrada. No sé si RESPETO como dice antes Mariano. Valen las palabras bien escritas, pero no hay que tomar el ombre de Dios tan en vano, tan a la ligera. Se te concederá el perdón, se te conducirá al reino.

C. dijo...

Y tú dices que no crees?
Yo creo que crees más que los que dicen que creen.
Conozco yo, en particular, una que dice creer.... y luego, la ves.... y no es cristiana...
Lo es de ir a la iglesia, de hacer cosas de iglesia, pero es mala en sus comportamientos.¿Mala? Bueno, al menos no hace lo que dice su credo.
Yo sí.

C. dijo...

Tú igual sabes...

Anónimo dijo...

Amigo Emilio.
Personalmente creo que tú no sabes rezar, pero en lo que te conozco, estimo que orar es algo que haces muy a menudo (entendiendo que orar es conversar con Dios, el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo). A tu dios.
Y no pienses que es tan diferente al mío.
Un abrazo.
Pedrodel

Tramos Romero dijo...

Muy pero que muy interante, lo tengo que leer más despacio y analizar con calma.
Me alegro de encontrarte,

Besos muchos ♥

tRamos