10.5.14

El abrazo del vampiro




Carezco de la virtud que hace ver hermosas las cosas que no lo son. Sobre la belleza poseo un sentido a salvo del desencanto o de la flaqueza. Puedo estar sufriendo la depresión más dolorosa y apreciar con absoluto detalle la belleza si se cruza ante mí. Me puedo limpiar de arriba a abajo asistiendo a la ceremonia de lo bello. Una de las razones por las que vivir es un oficio tan maravilloso es la de estar continuamente zarandeado por la belleza, perturbado por ella. Quien no posee esta virtud que yo sí amaso pierde una parte considerable de felicidad. Es posible que yo me pierda alguna de las otras partes. Mi descreimiento religioso hará que me pierda el deslumbramiento de la fe, que no dudo apabullante, esplendoroso. Yo me sublimo con la belleza al modo en que otros lo hacen con sus dioses.

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1 comentario:

celebrador dijo...

La belleza es una buena brújula (sospecho)