17.3.14

El bang debió ser la primera tos de Dios


El bang debió ser la primera tos de Dios, un Dios enfermo o un Dios solo al que se le ocurrió la trama primera de las cosas. El big bang fue todo lo que vino después de esa primera tos fundacional. O en lugar de tos fue un estornudo. Lo que hubo, a decir de los científicos que ahora dicen haber detectado las ondas del primer chasquido del universo, fue un temblor, un temblor sutil, una brizna de temblor, un sonido en mitad de un silencio absoluto, una luz en la oscuridad perfecta o un nanosegundo (será incluso menos de un nanosegundo) en el cómputo novicio del tiempo. Después de la tos o del estornudo o del temblor o de la luz vinieron todas las demás cosas. No tenemos capacidad para razonar ese parvulario primitivo, de verdades cuánticas y de mentiras teológicas. O será al revés: de verdades teológicas o de mentiras cuánticas. Entre la tos y la imputación de la infanta Cristina han pasado muchas cosas. Creo que no entendemos casi ninguna, pero lo que importa es el viaje, la sensación de plenitud que uno encuentra en la duda, en todo ese marasmo de incertidumbres a las que casi nunca damos respuesta. Son casi catorce mil millones de años para que yo hilvane mis asuntos y los registre mientras John Coltrane sopla como si no hubiese vida después de la última nota, cuando la canción termina y reina el silencio. El universo es como un solo de John Coltrane: no lo entendemos, no sabemos a qué obedece ese hilo de notas, pero nos perturba, nos acerca a la belleza, por más que no sepamos definirla. Está John Coltrane sincopado y cuántico, teológico y sucio, buscando en el alma el trozo de Dios que le explique el bang, la lluvia obstinada, el cielo azul, la carne débil y el aire espléndido. Dios sigue tosiendo, pero ya no le hacemos caso. 

4 comentarios:

José Manuel Canales dijo...

Las cosas de los científicos dan mucho juego poético. Tú juegas con ventaja.

martrix dijo...

Me emociona tu entrada, me dejaste sin palabras...y eso es lo mejor, que las palabras del poeta te dejen sin palabras,
gracias

Francisco Benítez dijo...

Los creyentes buscan a Dios en las estrellas. Escuché ayer que la religión es un cuento de hadas... cósmico, añado yo. Grandísima entrada. Da miedo pensar en la oscuridad y en el silencio. ¿Viste Gravity?

José Espinosa Urgay dijo...

Una luz, he visto una luz, entre la ciencia y la poesía, entre la fealdad y la belleza absoluta. Gracias por escribir desde México.