9.3.14

de repente el cansancio...


de repente el cansancio, los días persiguiéndose, la noche al acecho, la vida ha venido dispuesta a cobrar sus tasas, parece tarde, no hay un plazo, no podemos pedirle cuentas, la vida no escucha, los años celebran su suicidio lento, luego nos vamos apagando, incluso nos apagamos sin haberse prendido enteramente la llama de adentro, hay vidas que se pierden a poco de haberse lanzado, vidas que nunca llegan a lanzarse del todo y vidas plenas, las menos, vidas como un fuego invisible, cercano, sublime por ser fuego, pero el cansancio lo ocupa todo, el cansancio absoluto, sin argumentos que lo justifiquen ante los demás, los demás nos ignoran, estamos solos, a lo sumo poseemos una cierta percepción del amor o del afecto o comprobamos, calle abajo, cómo nos saludan, en qué pequeña porción del vértigo del universo se nos concede un saludo, la evidencia de que existimos, quizá haya llegado la hora de las palabras, no las hemos usado lo suficiente, han estado desaprovechadas, no se las ha requerido con la suficiente convicción, no se han gastado en las cosas verdaderamente importantes, ni siquiera hemos escrito el poema, andamos a tientas, escribiendo amagos de poema, una especie de tentativa fiable, pero no es el poema, no está escrito, toda la literatura está en ciernes, todos los libros fundamentales no han sido escritos todavía, tenemos otros, pero no los que nos salvarán del caos, porque el caos acecha, lleva acercándose desde que se fundó el mundo, está cada vez más cerca, hay quien lo huele incluso, quien advierte la barbarie del cuerpo, su escalofrío sin cordura, la fiereza de su fiebre, quien lo aplaude, quien lo jalea, el caos es un negocio, el caos es un juego, hemos perdido la noción de juego, los grandes hombres de negocios juegan con el caos, lo venden en los mercados de los pueblos, lo presentan en sociedad, engalanado, jadeando amantes, hay que haber leído muchos libros para entenderlo, hay que estar muy alerta para rechazarlo, la literatura nos salvará del caos, por eso los grandes hombres de negocio, que son los que escriben los libros de texto de las escuelas, no desean que la literatura entre en el hombre, por eso reniegan de la filosofía, por eso ningunean la música, todas las artes son perversas, son malignas, son engendros que malogran la vigencia del caos, que es el que hace caja, las monedas tintinean en el fondo del saco, el mundo libre está esclavizado por el saco, se oye a lo lejos, anda sin esmero, empujando, atropellando, sin mirar atrás, acercándose al lugar en el que reside el amor, porque el amor es el motor que mueve el mundo o porque el amor es el gran capitán de los poemas, el timonel de las estrellas, la luz copulando con la luz, la luz copulando con la luz

4 comentarios:

Francisco Machuca dijo...

"O será simplemente que estamos cansados", Gil de Biedma.

Al cansancio le ocurre lo mismo que al sufrimiento; lo que ha desaparecido no es el sufrimiento; se ha prohibido su manifestación pública.Si dices en el trabajo que te sientes cansado (nunca físicamente porque esto tiene fácil remedio),el jefe te ve con malos ojos. Si le dices a tu mujer que te sientes cansado, ya está buscándose a un amante.Si se lo dices a tu hijo, ya está buscándose el padre de repuesto.Si se lo dices a un amigo, deja de llamarte. Todos te dicen que tomes vitaminas,que vayas a un gimnasio,que hagas deporte,etc. Luego,cansado, se va uno a recogerse con Quevedo:

"Ayer se fue;mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será, y un es cansado."

Fuerte abrazo,amigo.

Flor dijo...

No me imagino un mundo sin palabras; puedo prescindir incluso de la luz... pero las palabras, en los libros, en las charlas, en el viento incluso, ululando.

RECOMENZAR dijo...

Hoy he encontrado dos blogs increibles y el tuyo es uno de ellos

Juan Herrezuelo dijo...

Me gusta mucho este estilo, me gusta leerlo en otros -sobre todo si se utiliza de manera tan brillante como es el caso- y me gusta practicarlo: una narración imparable, que no permite que el texto se detenga a respirar, un avanzar poderoso que parece venir de antes y se prolonga más allá... Está aquí además plenamente justificado, pues nos conduce hacia ese caos que acecha y está cada vez más cerca: será un encuentro brutal entre lo que se nos viene encima y el deseo del texto de salir a su encuentro impetuosamente.