9.2.14

betsabé

betsabé desoye al augur, se miente en el espejo, sangra obscenas plumas sin amo cuando llora
betsabé sueña con cimitarras eléctricas, sueña con caballos desbocados en su sexo igual a un fruto mudo y sabio
betsabé de noche revisa los libros de geometría, se toca el pecho por si las lagartijas le abrieron un túnel, callada como un vuelo de pájaros en un verso, asciende a su sombra y se proclama inútil para andar las calles y enredarse en charlas que siempre la turban
betsabé conjuga verbos copulativos sin el concurso del macho, contrariamente a lo que pueda pensarse el pudor la embarga y no sabe mirarse al espejo sin que un rubor adolescente le adorne el pulso y le arrobe el alma
betsabé resuelta en alegría y en vértigo desteje las horas, se bebe la euforia del instante bendito en que el amor invisible del aire la roza y la excita, se la bebe sin prisa, sacando la lengua hasta que la tensa y le duele la mandíbula
betsabé negocia hierbas con la luz, las huele, las mastica, piensa que dentro le crecen selvas y le cantan pájaros cuando duerme
betsabé fornica con los hombres que la miran, fornica con las palabras que no dice, fornica con el viento, fornica con todo lo que duele
betsabé muere muy sola, muere muy mordida, muere en paz con su cuerpo y con las nubes
betsabé solo está en el poema


2 comentarios:

J.J.M. dijo...

Me pasa últimamente algo curioso con la poesía, Emilio. Me pasa que me gusta, pero me desconcierta. A lo mejor ese es el camino. Porque no tengo ni idea de lo que he leido, de lo que has escrito, pero me ha gustado. Ya basta eso, no ?
Un saludo grande


Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

Si te desconcierta, es el primer paso, J.J.M.
Basta, sí.