4.1.14

No canta el cantor

No podemos ser sublimes sin interrupción, no somos Baudelaire, no está el aire envarado de luz ni está oscuro ni gris, no hay aire que convenga ahora, no me violenta el día con su causa festiva, no estalla la poesía en mi pecho como un cántico, no he aprendido literaturas germánicas medievales, no he sentido el peso de la revolución en los cereales del desayuno, no he amado un pubis hirsuto de hija de janis joplin, no sé mucho de alquimia, no tengo todas las muertes juntas en un verso pristino, no hay patria, no persiste el amor como una epifanía en la boca del estómago, no hay purcell por las noches cuando nos amamos, no sé declinar los verbos más importantes, no veo la rosa ya rosa de verdad de un modo absoluto y continuo, no me pregunten, no está el tiempo a mi lado, no estuvo nunca, no estuvo ni cuando yo lo sentía, no canta el cantor, no lo escucháis, no está lázaro ni se presiente que acuda, no hay dios, no hay patria, no hay rey, no me vendan la usura, no la quiero, no creo que necesite más que esta canción de pablo milanés de mil novecientos ochenta y siete, no estabas tú, ah cuerpo, en el vértigo ni en la fiebre, no encontré asidero en los palacios, no vi ningún abrigo en el oro, no me ocupé de las palabras, no el largo mirar de las palabras sino el hondo pulso de lo que dicen, no el hueco por donde los abrazos se fugan sino el abrigo mismo de donde proceden, no la tiniebla, que esparce tiniebla, ni el humo quemado del caos, no podemos ser íntegros todo el tiempo, no podemos ver a Dios, no hay dios, no es ni prudente que exista, no podemos contemplar la luz sin conmovernos muy adentro, sin sentir el bocado de la luz, sin apreciar la hondura de la dentellada y mimarla y consentir el júbilo y difundirlo, no podemos dejar de ser poetas, incluso no siéndolo, no registrando el viento azotando ahora la persiana o la lluvia de hace uno momento en la acera por donde salgo de mi casa y que me conduce al mundo, no canta el cantor, no lo escuchamos, no es posible sin abrirnos el pecho, sin dejarnos crucificar por las horas, sin perdernos en la intimidad absoluta del verbo, en la contagiosa bondad de las palabras, no podemos ser sublimes sin interrupción ni amar el pubis hirsuto de janis joplin

10 comentarios:

J.J.M. dijo...

Claro que el verbo contagia, Emilio. Que el año sea prolífico en letras. No lo dudo. Vendremos por aquí siempre que podamos. Soy de poco "internet", pero El espejo es El ESPEJO.

Flor dijo...

No soy un poeta, pero me encantaría serlo.
Soy lo que soy, poca cosa.
No se puede ser un poeta todo el tiempo, en todo caso.
Grandes palabras.
Escucho a Neil Young y he pensado que le conviene (mucho) la música a tus palabras.
Afinidades.

Manolo Martín dijo...

La vida es lo que hacemos de ella, vivir es un riesgo maravilloso. También yo me siento poeta dvez en cuando.

Rafael Indi dijo...

No podemos dejar de ser poetas cada vez que miramos el mundo.

Un saludo, Emilio.

Santiago González Sacristán dijo...

Frente a todos esos "noes" irrelevantes, te envío un sí rotundo: sí existen los seres humanos que nos necesitan. Los poetas no me interesan (sólo dicen, sólo hablan, sólo pregonan, sólo se quejan, sólo juegan con las palabras, sólo se ven a sí mismos como onanistas de papel), me interesan los homínidos que hacen que la realidad sea mejor. Y que ayudan a sus semejantes con problemas. El resto, ya te digo, es hablar por hablar, escribir por escribir, perder el tiempo por perderlo, poetizar por poetizar). Fuera de poetilandia hay un mundo que necesita nuestro apoyo para ser más vivible. Ésa es la razón que da fuerza a mi vida. Y espero que algún día a la de todos. En negativo nada (no existe), en actuante, todo.

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

J.J.M. ven siempre que quieras, es tu casa, tú ya lo sabes.

Flor, el poeta no es el que escribe solamente. Se es poeta leyendo poesía. No tengo ninguna duda. La realidad es también muy poetizable. Es cosa de mirarla ocn la mirada adecuada...

Me gusta eso de que vivir es un riesgo maravilloso, sin duda, Manolo.

Ser poeta no es un acto voluntario. La sensibilidad, de la que estamos hechos al cabo, es la que nos hace ser poetas o ser poético

Yo es que hablo por hablar, Santiago. Este blog es de esos, de los de las cosas irrelevantes, pero que a mí me hacen sentirme bien. Al fin y al cabo, quizá solo hago eso, escribir para sentirme bien. Hay quien entra en este blog y se siente bien también, y otros (conozco varios) que se incomodan con lo que vierto sobre asuntos diversos en los que no abrigo sus opiniones. No tengo ningún problema. Soy un onanista virtual, no de papel, bueno también lo fui, hace un tiempo. En todo caso, gracias por diferir.

Luz dijo...

El tal Santiago debería no entrar por aquí si no le gusta lo que expones. Sencillamente.

ana Mohedano dijo...

En parte, entiendo lomquenescribe Santiago. Hay que actuar, pero la literatura es la literatura. La palabra tiene muchos oficios. No se puede decir que lomquenescrves es irrlevante.

Santiago González Sacristán dijo...

Gracias a todos por leerme, Soy el tal Santiago, el que sigue considerando irrelevante (sin utilidad práctica) quejas, golpes de pecho y negaciones en el muro de las lamentaciones. Alguien me dice que me entiende en parte. Pues nada, para que todos me entendáis mejor, y con tu permiso, querido onanista lejano, dejo el enlace con mi blog. He pedido a los "reyesmagos" tres deseos en 2014: seguir siendo crítico hasta con el suelo que piso, acabar con la cientificidad de la psiquiatría y curar de una vez esas enfermedades incurables que convierten en insectos (gracias, Kafka) a los seres humanos que las padecen. Ya te digo, más y mejor en mi blog: http://santiagonzalezescritor.blogspot.com.es/2013/10/manifiesto-por-la-convivencia-de-todos.html
¿Irrelevantes mis deseos? ¡Allá cada uno!
Y gracias, Emilio, por tu hospitalidad y gracias asimismo a quien me pide que no entre por aquí. Como veréis, no le hago ni caso. En un sitio público puede triscar cualquiera. Mi blog lo es y el tuyo, con tu permiso, también.

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

Entra, es tu casa. Insisto en las gracias por la diferencia. No ando yo por aquí buscando el halago a lo que escribo. Es más enriquecedora la discrepancia, Santiago. En esas estamos. Hospitalidad: me cuadra muy bien esa palabra. El onanismo es hermoso también. Te visito.