11.10.13

Con tal de que no sea Murakami...

Creo que no estoy en la onda. Llevo años quedándome fuera de sitio cuando los listos de Estocolmo dan el Nobel de Literatura. Este año una señora de 82 años que se llama Alice Munro de la que Muñoz Molina dice que es una escritora fabulosa, una cuentista sobresaliente, de lo mejor que ha leído nunca. No voy a comprar ningún libro suyo. No por nada en especial. O sí. No me apetece seguir la cuerda de unos cuantos señores escasamente documentados (unas veces unos; otras, otros) que nunca le dieron el Nobel a Kafka o a Borges, dos de mis escritores favoritos. Así que nada de Munro. Por Borges. Por Kafka. Qué culpa tendrá la Munro, me pregunto. Ninguna, me respondo. La culpa es mía. No pienso darme golpes en el pecho. Ni flagelarme. Soy un inculto. Cuando hoy han dicho lo de Alice Munro, me he indignado otra vez. Me pregunto si podrían dar Nóbeles póstumos. Uno para Chesterton. Otro para Borges. Otro para Kafka. Ah, se me olvidaba Cortázar. Lo que me pondría ya descolocado del todo sería que se lo diesen a Murakami el año que viene. No trago a Murakami. Igual los de Estocolmo lo adoran. Todo es un montaje. Funcionan sin que el concurso de lo estrictamente literario incline la balanza a un escritor u a otro. Se dejan conducir por consideraciones bastardas. Creen que la concesión del premio es un asunto geopolítico. Deberían votar los lectores. No sé cómo, pero deberían hacerlo. O no sé. A ver si va a ganar Bucay o Coelho. Un montón de gente compra libros de Bucay o de Coelho. De Munro no se vendían libros, pero ahora algún curioso picará el anzuelo. Con la de autores estupendos que hay. Yo lo siento por la Munro, de verdad. No tengo nada contra quien escribe y recibe premios. No es ella el problema. Qué va a serlo. Al final, puestos a obcecarse de esta manera, el que pierde es uno. Seguro que me pierdo mucho. Cualquier día de éstos, a poco que pienso en estas cosas en serio, me leo todos los Premios Nobel que no he leído. Por estar en la onda. Por no quedarme fuera de sitio. Ah, y hago quinielas para el premiado del año próximo. Yo con tal de que no sea Murakami...

5 comentarios:

Juan Fernando Varo dijo...

No tengo ni idea si hablas en serio o no. De todas maneras, algo es cierto. Los de la Academia de Estocolmo están pirados. Política, política, política. Y favores. Este año, un negro; el próximo, un latino. Van así y no se ocultan. Un montaje, dices muy, muy bien.

J. dijo...

Quién coño es Kafka?

Rafael Indi dijo...

Esto es como los Oscars, que ganara uno Sandra Bullock y Kirk Douglas sólo el honorífico también tiene mandanga.

Un saludo, Emilio.

Belkys Pulido dijo...

No sabe uno a quien creerle y por sí o por no, vale la pena llevarse la vida sin comprarse de esas maravillas de pasta dura, que se dice de los nuevos desconocidos, "grandes escritores". Que con esto de la publicidad, si fueran tan buenos ya todo el mundo sabría de sus benditas existencias. En fin, me han regalado un libro virtual de la premiada y me he quedado un poco en ascuas. Murakami, lo voy desentrañando va y me gusta completamente, a la larga. Mientras la maquinaria va y viene es bueno saber que hay quienes se resisten a leer las "novedades". Adoré a Kafka, lo trabajé con alumnos preuniversitarios, pero de esos no se hacen ya. Debemos ver como la mayoría se conforma con los híbridos.

Juan Herrezuelo dijo...

Hace mucho tiempo que el Nobel de Literatura es para mí un premio irrelevante. A estas alturas creo que a mis ojos no le redimiría ni que le fuera otorgado a Philip Roth; de hecho, a estas alturas lo peor que podía pasarle a Roth es que le sacaran de la honrosa lista de los que no lo tienen. He leído algunos relatos de Munro, pero sin duda no he acertado con los mejores. Seguiré intentándolo. De Borges, sin embargo, tome el que tome siempre es el mejor.