9.8.13

Poema de las fundaciones



Era entonces Dios el borde preciso de una palabra.
Era barro. Semilla. Noche con su cetro de sílabas.
No se pudo, sin embargo, descifrar la trama secreta.
El aliento pristino. El rumor de las primeras flores.
Madura, morosa y delicada, la palabra
Percute geografías, funda templos, forja almas.


                  San Fernando, Cádiz, Junio 1990
 

1 comentario:

Ramón Besonías dijo...

¿Acceso panteísta, amigo Emilio? ¡Lo que hace la sugestión de un buen paisaje, una comida generosa y buena compañía (o no)!

¡Divino! Disfrutar de lo real, transmutado en breve epifanía en metafísica de los sentidos.