8.8.13

Historia natural


La caligrafía es siempre el cuerpo.
Su pulso herrumbrado.
La sangre demolida.

1 comentario:

Ramón Besonías dijo...

Me recordaste por un instante el tatuaje y pensé que quizá el escritor no es sino un ser que tatúa caligrafías que son ecos del deseo y ruinas de la memoria. Se tatúa con la esperanza de imprimir sobre la carne una identidad revivida como fantasma o travestir un pasado que abrasa.