30.5.13

No hay más

A uno le incumben escasamente cuatro o cinco frívolos vicios. Luego la vida consiente una biografía almibarada, triste tirando a muy triste en ocasiones. Adentro el tiempo incendia todas las mentiras. No buscamos la verdad: buscamos el significado. La memoria arde también. Arde imposiblemente. Se quema la infancia, el acné de los quince años, las primeros vuelos del alma novicia. Muere uno siempre en los títulos de crédito. Se advierte lo inapropiado del cásting, la falsa impresión de que algún tramo del metraje produjo asombro o júbilo en el espectador accidental que ocupa el patio de butacas. En el propio intérprete de su causa. Las horas, trémulas, fluyen. La euforia nos hace creer que hemos hecho algo verdaderamente digno de cántico. Mientras tanto, las palabras informan de quiénes somos. La piel, el mirar, los gestos informan. Somos las palabras que decimos. Las que escribimos. Una respiración agitada, mineral y cruda, nos abre inextricablemente los pulmones, hace sitio al aire rotundo con el que el vivir nos tiene entretenidos. No hay más.

3 comentarios:

Isabel Huete dijo...

Mientras existan las ganas de reír siempre habrá más. Ufff, hoy te has levantado gris marengo...

José Luis Martínez Clares dijo...

Por eso nos gusta el cine. Buscamos en el nuestra propia película. Abrazos

ohma dijo...

Me ha hecho gracia lo de que vivir nos tiene entretenidos, :)
Un placer haberte leido.
Saludos.