15.4.13

ah cómo amo esos días

después de todo ahí está siempre esa siniestra manía de hurgar en la memoria con objeto de rescatar algún remotísimo resto de cordura o de encanto personal o tal vez únicamente un aviso mínimo de filantropía, pero acaba uno preñado de mala leche y andar así como encabronado no conduce a nada bueno o el encanto es un complot entre la líbido y el dow jones que contradice las más elementales reglas de la diplomacia
los que acuden siempre son los vicios, apuntes bastardos de una vida tirando a crápula, un cierto abandono en las formas, noches en duermevela, blues sin complejos, todas esas sólidas buenas intenciones que al levantarnos abrazamos como maná metafísico y que luego devienen tristeza o algo que no puede ser nombrado con esa vaga fonética cómplice
algo vagamente parecido a uno mismo con lo que afrontamos el resto de la jornada
como borges solo le pido al señor que me permita escalar la cumbre de cada día
salgo a la calle a primera hora de la mañana, compro el pan, miro el cielo y recito las palabras de borges poco afectadamente, como si no hubiese otra cosa que decir o como si alguien vigilara lo que hago y anotase en una libreta cómo empiezo el día
deberíamos tener un biógrafo
cada uno debería tener un biógrafo
no sé si lo ha escrito alguien antes de ahora
seguramente sí
pero todos deberíamos tener un biógrafo
uno que diese fe de los quiebros y de los voluntos
de chet baker en holanda y de los espasmos del amor a mitad de la noche
a partir de aquí el día suministra su ración de atropellos
el autobús está lleno
las calles están llenas
el ascensor está lleno
el rapidshare se pone imposible
el megaupload lo acribillaron en un despacho del fbi
luego la mesa de la oficina, el cajón, windows xp presenta, la agenda metódica y el ruido sin dobleces del reloj muerto en la muñeca
windows ocho es la caña
se trata de ir vaciando la pereza en carpetas azules que van al armario de madera de pino de la habitación de la señora de la limpieza
o se trata de ir escuchando todas las noches un disco nuevo de jazz y acostarte con la sensación de que algo hermoso se ha registrado en la memoria
al final del día queda uno amorosamente rendido y se ocupa del tic tac del estómago, esa procesionaria del rhythm and blues onomatopéyico
amorosamente rendido
me gusta decirlo así
soy un corazón al descubierto
un corazón al descubierto
un diario que se abre y cuenta los secretos
racimo opulento de uvas o la boca carnosa de la muchacha carmesí, la muchacha del pan, que en ratos libres lee a proust, lee a kavafis, lee a rimbaud, lee toda la carne ardiente de la belleza endecasílaba 
la muchacha mil novecientos ochenta y cinco a la que besaste en un bar y de la que no ya recuerdas nada salvo quizá la turgencia de los pechos en tus manos nuevas, la boca rompiéndose en la boca, el olor a tabaco en el paladar como una bendición, la vuelta a casa si es que era una casa, el tiempo como el río de heráclito, heráclito mismo contigo, volviendo por la calle real de san fernando, oh amigo, tú vas por mal camino, pero los poetas estáis como cencerros
apunta en una hoja de pedidos los versos más esplendorosos, la rima mayestática, los nombres más íntimos de las cosas
tuvo un novio que la dejó a los quince, pero ahora tiene un novio a los cuarenta que la espera en un coche de segunda mano, de tercera mala mano, para besarse después con melodías de europa fm, cosas ramplonas, la rancia evidencia de que no hemos aprendido nada todavía
ella en el beso recordará pasajes de mann, pasajes de balzac, todos los pasajes líricos de la novela decimonónica, pero el novio sólo aspira a una noche de sílabas tónicas, una visión a ras de epidermis de la harina obrera
los novios son una estaca de madera apretando el pantalón vaquero
el tiempo no acaba en un abrazo
el tiempo no acaba en un abrazo
lo supo ana karenina
lo supo madame bovary
lo supieron todas las heroínas de la decadente opulencia de los palacios con alfombras y cortinas historiadas
lo dejo a riesgo de que se me olvide
la memoria es la que escribe, no yo 
la memoria es la verdadera culpable, no yo
pero no podemos ir por ahí sin memoria
conociendo cada pequeña cosa por primera vez
diciendo vergel la primera vez
diciendo vírgen la primera vez
diciendo me ha gustado mucho por primera vez
las primeras veces
ah las primeras veces
se podría escribir un libro sobre las primeras veces
escribirlo del tirón con una botella de jack daniel's
con un paquete de chesterfield
en el fondo no somos unos sentimentales
crápulas y descarriados es lo que somos
unos días, crápulas
otros, descarriados
días en lo que somos ambas cosas de modo formidable
ah cómo amo esos días

 

3 comentarios:

Carmen García dijo...

Una locura sublime. No tiene pies ni tiene cabeza. No sé si corazón, pero no he leído hace tiempo nada que me afecte más.

Jose Luis G. dijo...

Justo lo mismo que he pensado mientras lo leía: sublime. Emilio tienes escritura sutil, magnífica, embelesadora, poética como un mar de nubes o como una nota que te encadena al auricular con la cabeza en otra parte. Maravillo.

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

Carmen, es locura. No sublime. Es atropellada, escrita sin detenerme, sin pensar, sin corregir, como un loco, eso eso. Que afecte es lo que uno, al cabo, busca.

No maravilles, amigo José Luis. Haz otra cosa: date un paseo por tu pueblo adoptivo, Lucena, ya sabes, y te invito a una cerveza en un bar. Ahí charlamos y me cuentas cómo te va. Un abrazo, caballero...