1.2.13

De la consolación por la poesía


No sé cuando fue la última vez que pensé en la bondad de la política. Esta desmemoria mía me inmuniza. Soy capaz de leer un periódico entero y no salir de la idea de que es una ficción. Me descabalga de ese vicio la factura de la luz y el paro de algunos de los míos. Cambio lágrimas por letras. Escribo para no llorar. He renunciado a entender el mundo. A lo sumo me esfuerzo en comprender las razones de la trama, pero me desangelan los actores y me irrita muchísimo la mediocridad del argumento. Están enfangándolo todo. Lo estamos enturbiando todo. Manda el gris. Solo está el refugio del arte. Voy a ser más preciso: solo queda la belleza. Buscarla, afanarse en su hallazgo, es la tarea fundamental de nuestro tiempo. Solo a través de la belleza saldremos. Será la poesía la que salve al mundo. Ha pasado el tiempo en que uno confiaba en la inteligencia. La usan a destajo los que nos han postrado. Todos son gente de carrera, gente de másters. Algunos escalafonan y se hacen políticos. Otros, banqueros. Los menos, poetas. No conozco ni un solo poeta al que se le pueda atribuir una mínima parte de este descalabro. Está la poesía en armas contra la administración de lo público. Lo que no sabemos es si está a salvo. Si pronto habrá un espabilado que la mire de frente y se dé cuenta del peligro verdadero de los poetas. Los pondrán boca abajo. Los colocarán en un paredón. Los rociarán de infamia antes de descerrajarles seis tiros. El primero al corazón. No hace falta corazón para vivir en estos tiempos. Basta un cerebro bien dotado. Del alma no hablamos. No sabemos en dónde se ocultó. Si la despiezaron y la repartieron entre los pobres. Ojalá la tengan los pobres. Los ricos del mundo están preparando una guerra. No una guerra al uso, una guerra tradicional. Ningún ejército librará batallas en el frente. No habrá frente. Han escogido otros escenarios: la letra pequeña de los contratos, los cajeros automáticos, las papeletas del voto, las tribunas de los grandes oradores, los titulares de la prensa tóxica, los papeles secretos de los tesoreros de los partidos, los informes bajo cuerda, el veneno en preciosas tazas de porcelana china. Pero no sé mucho más. Tampoco lo pretendo. Escribir tan solo. Vaciarme. Constatar el roto. Enseñar lo invisible. Dejar aquí la evidencia de mi cansancio. Más cosas que ahora no alcanzo.


16 comentarios:

Julia Céspedes dijo...

Nos sangran y seguimos pagando sus sueldos, Emilio. Nos rompen, y continuamos confiando en ellos. Hay que empezar de cero, pero quién le pone el cascabel al gato y se pone verdaderamente a trabajar duro. A lo mejor, la raza política es la más sacrifcada y requiere lo mejor de la sociedad. ¿Y si no hay nada bueno? ¿Todos, todos los políticos van a ser malos? Me guardo las dudas. En determinada manera, soy de las que pinensan que hay soución, pero no sé donde encoantrarla. Yo votaré al mismo partido que he votado siempre. Ahora les toca otra vez.

Anónimo dijo...
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José Luis Martínez Clares dijo...

Quisiera guardar este texto cerca de los lugares que habito: en mi mesilla de lectura, entre mis libros, junto al bourbon; en la barra de aquellos bares a los que ya no voy; bajo las páginas del libro en que mi hija colorea; aquí, sobre el teclado emocionante de una mañana de viernes. Quisera llevarlo conmigo y enseñarlo como única respuesta, plantarlo en la cara de los iracundos, de los perfectos o de los ejercen el poder con pellizcos de monja. Quisiera, en definitiva, recordarlo cada vez que la desidia se apodere de mis versos, porque tú, ahora, en unos cuantos renglones, has regalado un significado a mi constante pérdida de tiempo. Gracias, amigo poeta.

Gerardo Castillo dijo...

Eres muy ingenuo, eres muy inocente, pero escribes que pones el vello todo de punta.
De lo dejado aquí, en todo de acuerdo. Ingenuo y brillante!

Manuel Velázquez Ortega dijo...

Una radiografía sentimental y poética del perro mundo que nos ha tocado en vivir.
Grande el post.

Santiago Ferrer dijo...

Me quiero imaginar que no todo es tan malo, pero hay que ver lo que me cuesta. Decepción el PP, yo que les voté con convicción. Son todos iguales. Coincido en que todos son iguales, pero habría que salir de cero, como dicen, y buscar solkuciones. No las vemos, y nadie da con la tecla de la ReNOVACIÓN.
A todos los niveles.

Víctor Plaza dijo...

En México, donde vivo, aunque soy español, de Burgos, se ven las cosas con prisma mexicano. Tenemos muchos problemas. Los de allí parecen mas solventables. No sé. Es todo muy complicado.

La poesía: es un arma cargada de belleza. La inteligencia debe ir de su mano. No se entiende la una sin la otra.

Me parece increíble el blog.
Llevo unos días repasándolo y estoy asombrado por su capacidad para escribir, su constancia. Que no flaquee.

Ana María Domínguez dijo...

Recuerdo haber vivido muchas situaciones parecidas y no albergo dudas de que vendrán más. ¿Es la clase política una clase pervertida? Sin duda. Lo que debemos hacer es mirar hacia adelante y confiar en los que haya decentes en ese gremio enfermo. Nos están haciendo la puñeta, pero también ellos (los que sean) tienen en su mano la solución. Lo de la poesía es un asunto más cálido, de más cercana presencia. Me quedo con mis grandes poetas, con los que encuentro, es cierto, consuelo. El consuelo de la belleza y el de la inteligencia también. Mi Angel González, mi Machado, mi Lorca. Qué hermoso texto, y qué clarificador.

Juan Herrezuelo dijo...

Ayer todo yo palpitaba aquel célebre “estoy más que harto y no quiero seguir soportándolo” de Peter Finch en Network. Lo busqué en Youtube y llegué a montar una entrada con el vídeo, un enorme estoy más que harto, una náusea insoportable: vacío, cansado, roto. No lo publiqué. Me pudo el “paraqué”. Ahora me alegra haberme topado con tu texto, saber que uno no está solo: siempre habrá poesía.

Jan Puerta dijo...

Quizás el sueño de vivir sin políticos deberíamos de hacerlo menos onírico y mas real. No se si educando a una generación venidera se solucionaría tanta desfachatez.
Un abrazo

Rafael Indi dijo...

Reproduzco el comentario que escribí en el blog de José Luis. Es el tipo de canto que abriga y que sólo puede leerse en voz alta, la fiebre pintada en las paredes del matadero.

Un placer descubrir nuevas puertas que no sólo tragan luz.
Un saludo.

Pedro del Espino dijo...

Bien Emilio, bien.
Me encanta tu claridad de ideas cuando la rabia se apodera de ti. Te sale entonces el mensaje poético claro y directo, sin ambages.
Una lástima el estado en que están dejando esta España nuestra. Es precisa ya una profesionalización de la política. Me refiero a técnicos, preparados y sin la esclavitud de unas siglas, que no puedan ser cambiados, cada cuatro u ocho años, por los miles de asesores que, escogidos a dedo, actualmente nos gobiernan.
Y una justicia justa que no elimine de un plumazo una buena investigación ni permita a nadie libertad de cargo por argucias legales.

Belkys Pulido dijo...

Emilio, comparto con usted el refugio escrito y leído, esa construcción callada de costuras que nos zurcen el hueco por donde han pretendido arrancarnos el alma.

Merche Cruz dijo...

Bravo Emilio. Coincido con Pedro Del Espino que cuando uno está airado, le sale la mejor prosa, las ideas más claras y la belleza lo surca todo. Un texto con mucha ira, pero hermoso. Una hermosura.

Adriana Luisa dijo...

Le he pasado el post a mis amigos, y su blog, si me permite. Encantado de encontrar un lugar en donde respirar talento y donde encontrar ideas que no han sido contaminadas.

Sergio DS dijo...

Tampoco encuentro manera de entender este mundo, no sé si no en él caben los poetas, lo románticos, los ascetas, los que sienten o los que sufren. Me quedo tus letras, consuelan.