29.1.13

Palabras para combatir el frío / Correcciones




1 The Tolstoi Experience 
En la literatura rusa de los trenes que descarrilan en el invierno y las penurias de los escritores jóvenes a los que hieren el amor y los naipes es en donde hace frío de verdad. En todos esos cuentos del proletariado andrajoso que exhiben, ufanos, heroínas de cintura de avispa y mohín en la boca. Uno coge al azar uno de esos libros maravillosos, tachonados de las ricas peripecias que sufre el alma, y se le hielan las manos. Con solo leer el título, se aprecia el frío escalando la espalda como una lagartija salvaje. El frío del lumpen.

2 Fellowship 
Igual que los ríos van a parar a la mar que es el morir, el frío carece de trayectoria, el frío prescinde del volumen. El frío es un invento de los poetas románticos o un capricho de algún dios caprichoso y rudimentario, confinado a su retiro maximalista, impartiendo su cátedra homicida, su cuchillo de palabra. El frío es un vértigo en la sangre.

3 Una república de lobos 
El frío sucede siempre en el interior. Existe porque desciendo a mi adentro y me encuentro solo. El frío es una república de lobos. Mi palabra es una bandera sin público. Me explica el frío a cada palabra que callo.

4 El poeta siberiano 
Cae la tarde sobre Lucena y pienso en Napoleón invadiendo la estepa rusa. Sumergí mi corazón en una solución poética y vi escorpiones de luz abrirse paso a través de la sangre. Es la hora más extraña del día. Cae la tarde con el pasmo de los hipopótamos cuando se sienten solos en el mundo y buscan la sombra para soñar una eternidad de barro lúcido y de sol como espuma. El frío hace que me sienta hospitalario con mi rareza. Soy un criatura del frío. Me acomodo en su lengua de fiebre y busco en la memoria las palabras que me consuelen. Al final todo es un discurso sobre las posibilidades de superar el frío.

5 Moby yo 
Siento ásperas las manos y un arpón me ocupa el pecho. Tengo fiebre y me duele el frío que ahora mismo está galopando el mundo.

6 Metafísica 
Es posible que Dios, allá en su unidad indivisible y enciclopédica, hiciera el frío en un mal día. No hay razón que lo explique. No tenemos quien venga y nos lo razone con palabras justas y con argumentos serenos. El frío es una de esas cosas que Dios pudo habernos ahorrado. En lugar del frío, Dios pudo haber pensando en estaciones eternamente disfrutables, en el edén en el que algunos sitúan el idilio del hombre consigo mismo y con sus mitos. Pero Dios no ha estado al raso porque en su naturaleza no existe la conmoción molecular ni la sed yendo y viniendo por la boca. De Dios sabemos estas cosas y hay más de lo que sabemos absolutamente nada. El frío fue un mal día, un accidente en su bosquejo del mundo, un sincero atropello al confort de sus criaturas en la bendita tierra. Salgamos hoy a la calle, miremos al infinito azul del cielo y hablemos a Dios con desparpajo: teniendo tanto tiempo, cómo pudiste hacer las cosas tan rápido. Pero es bueno saber que no habrá respuesta. Y es mejor que no la haya. Se empozoña la fe si se observa en detalle su condición de magia. 

7 Los guardines y el frío 
Velar porque el frío persista. Saber del frío y de la música con la que contribuye al orden del cosmos. El cielo se desploma con dulzura de parto. El lobo no sabe que es lobo. La luna que es luna. Pero el frío se obstina en ser frío y se reproduce con impredecible fiereza por las avenidas de la noche. Se gusta en su papel estelar de dios invisible. Los diioses subalternos como la lluvia o el frío penetrando el hueso del hombre. Invadiendo la parte dura del hombre blando que sigue en pie, asombrado, feligrés de su ignorancia. 

8 CSKA de Moscú 
El frío es Marcelo atropellando a zancadas la banda izquierda de un estadio ruso en un miércoles de champions league de hace un par de años. Mi hijo, embutido en su batín de casa, arrebujadito en el sillón de orejas, comido de padre y de brasero, me lo dijo sin titubeos: cómo pueden corrar sin que se les paren las piernas. 

9 The Mahler Experience 
Adoro el frío victoriano. Su planta alta de anaqueles invadidos de tragedias griegas y de retórica frívola. Su fuego degollando el aire. Su whisky de malta historiado en la mano izquierda mientras la derecha acaricia el pelo dócil de un golden retriever. Afuera la vida es un enigma insoportable y yo desmadejo alejandrinos mientras la filarmónica de berlin ataca el cuarto movimiento de la sinfonía número cinco en do sostenido de Gustav Mahler. 

10 Correcciones
Pienso en la debilidad de la lírica y la urgencia del frío. En cómo la luz se acomoda en el aire y lo vicia. En el ejército invisible. En la explosión interior que jamás vemos. En todo lo que se abre paso y nunca sabemos. 

11 Mr. Sandman
Mándame un sueño. Uno que prescinda del frío de otros. Que sea un ladrón y me libere del miedo.



Texto publicado originalmente en la Barra Libre. Revisado y aumentado ahora.

6 comentarios:

Pedro García dijo...

Lo leí en la barra y releo su revisión hoy. Gracias por traerlo otra vez. Saludos, señor.

Miguel Cobo dijo...

Este frío calienta los recuerdos, descongela la nostalgia, diluye la palabra helada en su nieve ardiente...

Y, sí, el frío más literario es ruso. Recorre la estepa con el correo del zar. Trabajos forzados en Siberia. (Por cierto, cómo se le parece a Iberia; la que te deja frío).

José Luis Martínez Clares dijo...

Un frío acogedor el tuyo. Abrazos

Juan Herrezuelo dijo...

Se me escapó en la Barra y me quedo ahora helado de puritita admiración: qué solución poética, que escorpiones de luz, qué gozoso escalofrío puede llegar a provocar el talento…

Adriana Luisa dijo...

Bravo por el frío, por la inspiración que da el frío, Emilio. Y me encanta también esa cabecera, que ya conocía, pero que ahora disfruto a pleno blog. Un saludo grande.

Rafa dijo...

Tiritando estoy. Enhorabuena, amigo.