14.1.13

La piel


En el estrago que el crápula lleva tatuado en el rostro se advierten, en ocasiones, las muescas del tiempo. Como si la vida, cuando se la fuerza, confiriera al rostro un rango de dramatismo que no se expresa en ninguna otra circunstancia. Como si vivir, cuando se apura bien la vida, curtiera la piel y la hiciera una especie de texto visible, universal, al que interrogar sobre los avatares de la existencia. A John le bastaba su putañería, su amor a las bebidas fuertes, su atracción confesable al mal como una de las más bellas artes. En el mal, en su utero perverso, están las mejores historias, debió pensar y este hombre vivió con absoluto impudor hasta que el cuerpo le pasó factura, pero la cabeza va siempre por otro lado y la piel, la que exhibe en esta fotografía, va también por el suyo. Es como si hubiese tres edades y ninguna se pusiese de acuerdo con las demás.Como si el alma, en balde, corrigiese al corazón. Como si, ya acabo, la cabeza no aceptase a nadie que la gobierne. Pero la piel es la que cuenta después la historia. La de John Huston es portentosa.

8 comentarios:

José Luis Martínez Clares dijo...

Efectivamente, la piel se diría un folio en blanco sobre el que vamos escribiendo nuestros días, nuestras noches. Abrazos

Isabel Huete dijo...

Los días grises por dentro y por fuera también dejan señales en la piel, tantas como los vicios bien aprovechados.

Ramón Besonías Román dijo...

¡Qué portentosa viste la vida bajo el velo de la ficción!

¡Qué inane presencia la de una vida expuesta a su propia contingencia!

El personaje se lleva la fama, mientras la persona hace el trabajo sucio.

Manolo Delgado dijo...

La piel como un campo de batalla donde se pierde la guerra de vivir. Desdichado quien llegue a la derrota sin heridas ni trincheras, inmune a los golpes y a la sangre vertida. En la piel colgamos como medallas las cicatrices que el tiempo nos regala.

Joselu dijo...

Uno ve el rostro de John Huston y recuerda su cine, y en especial su última película Los muertos, y toma conciencia de que este rostro que acumula detritus, genialidad y malandanzas es hermoso. Sus manchas en la piel, sus ojeras, sus arrugas, sus ojos semicerrados, su barba cana … pero su mirada llena de intensidad diciendo que ha vivido libre … ¿Qué más sentido puede tener la vida que aspirar a decir que se ha sido libre! A la mierda los moralistas, a la mierda los especialistas en salud … Este es un rostro que merece la pena. Su paso por el mundo ha tenido sentido porque ha sido lo que ha querido ser.

Felipe Peña dijo...

Me recuerda, salvando muchas distancias, a Dominique Strauss Khan, el libertino francés, el violador con visa, pero John Huston no es un violador. Cuando quiere sexo, paga; cuando quiere emociones, rueda o se va (se iba) de copas con su amigo Bogey.
Buena, buenísima entrada, caballero.

JazzC dijo...

Buena entrada. Algo muy parecido se podría aplicar al rostro de Chet Baker, cada arruga de su rostro era todo un diario de todas las vicisitudes que había pasado.
Gracias y saludos.

El astronauta zurdo dijo...

La piel es el palimpsesto.
Sí, JazzC. De hecho pensé en Chet cuando se me ocurrió escribir sobre la piel. Lo he hecho, creo, antes.
Felipe, son dos personajes de distinta caladura moral, pero parecidos en cuanto a vivir extremedamente. No hay parecido más adentro.
Joselu, rostros con la elocuencia de haber vivido. Eso es lo que tienen estos como el de Huston. Vivido libre, como dices. ¿Los moralismos? Creo que se los pasó por el arco del bajo vientre.
Manolo, el tiempo es el juez y la cara el acusado. La va evaluando y la va cerrando, convirtiéndola en un espejo de lo que hay adentro. Espejito, espejito... Los cuentos antiguos son sabios.
Ramón, el trabajo sucio es quizá el único verdaderamente interesante. El que te hace sentir.
Vivan los vicios, Isabel. Vivos nos hacen.
El palimpsesto del que hablo, Jose lUis. Un abrazo, amigos.