1.12.12

La vida a pesar de todo


 

La vida siempre se abre paso. Lo hace sin heroísmo, apenas conmovida por el atrezzo en el que la obra (inevitablemente dramática) va discurriendo. El lechero hace su reparto a pesar de los muertos y de los escombros. Lo hace sin heroísmo, convencido de que la rutina es un bálsamo y de que los actores que representan la escena, a pesar de que el teatro se haya venido abajo, deben continuar el espectáculo. La ciudad devastada es Londres en 1.940. El pueblo inglés, al que sinceramente admiro, está hecho de una pasta dura y escasamente rebajable al desencanto o a la tristeza. Me imagino uno de esos diálogos victorianos de fluida y pomposa sintaxis en los que el lechero, a la puerta devastada de la eventual cliente, se excusa por la falta de decoro en la indumentaria y por el retraso que causaron las bombas y las trincheras e insistirá (sin aturdir a quien le escucha) en que probablemente mañana será puntual. Todo depende de la impertinente barbarie nazi. Las vacas están a salvo, señora.

3 comentarios:

Beatriz Aroca dijo...

No dejo de admirar también al pueblo británico. Tienen una forma de ver la vida que no se parece en nada a ninguna otra. Bueno, en realidad todas las formas de vivir la vida de todos los pueblos son distintas y no se dejan intercambiar, pero la inglesa me fascina también, Emilio. Viví dos años en Londres, bueno, en realidad, en Reading, al oeste de la city. Me enamoré de los ingleses, a pesar de que algunas veces son burros como ellos solos. Me gustó sobre todo su sentido del humor, inalterable a pesar de las adversidades. He vuelto un par de veces a Inglaterra, no conozco el resto del Reino Unido, y he visitado amigos que no han desaparecido. La historia que inventas me ha llegado dentro, no solo por los recuerdos que me trae. La leche me la dejaban en la puerta cada mañana. La educación del "milkman" era prodigiosa. No he visto gente más educada nunca. Ni gente más incivil si se tercia el caso, todo sea dicho ahora.
No digo más, que para ser la primera vez que esribo, recomendada por mi amiga Ana, bastante he escrito ya. Un saludo y mis felicitaciones por tu Excelente Blog.
Excelente y digo bien.

Lourdes Azpeitia dijo...

La vida sigue siempre su camino, a pesar de lo que nosotros planeemos sobre ella. Ese precepto es el que marca mi vida desde que muertes imprevistas, padre, madre, un hermano muy joven, me destrozaron hace ya un buen tiempo. He levantado cabeza, por supuesto. Digo por supuesto porque tengo tres hijos y un marido, tres buenos hijos y un buen marido. Tengo fe en Dios y tengo también una enorme confianza en que la vida, a pesar de todo, me reserva una felicidad, una para mi sola, que no está al alcance de nadie. No es que yo la merezca más, que no soy yo vanidosa ni quiero, sino que me han educado a entender que soy un ser especial, un ser único, un ser diferenciado de los demás seres, alunque seamos todos iguales, y eso pienso. Quero que me entiendas, Emilio. Admiro tu escitura, tu forma de verter tus pensamientos. Admiro la belleza de tu literatura, pero a veces no comparto lo laicista, lo agnóstico de lo que escribes, pero eres el ateo más cristiano que coznoco, al menos en este mundo de la red que frecuento tanto.
No tengo blog, ni facebook, ni twiter, ni nada de eso. Ya están mis hijas que tienen de todo eso. Lo míoes entrar en internet y ver las cosas bonitas que lois demás hacen para mí.
Tu Espejo de los Sueños lo visito desde hace varios años. No he escrito nunca y creo que no voy a volver a escribir, pero hoy creo que mereces saber que aprecio, y mucho, tu visión de las cosas, que me levanto casi a diario pensando qué ha escrito Emlio Calvo de Mora, porque la red está llena de zarandajas que no llenan, y a una le gusta, a mis cincuenta largos, encontrar cosas hnermosas, bien contadas, bien pensadas. No me hagas casos por lo del ateísmo. CAda uno es cada cual, como decía el gran Joan Manuel, y abur.

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

Beatriz, estamos en línea.
Mi admiración se parece a la tuya. No he vivido en Inglaterra, pero no ha hecho falta cosa tal.
Di lo que te apetezca, aunque sea la primera vez. GRacias.

Lourdes, siento lo que escribes y no sé si a veces, sin querer, uno escribe sobre lo que no debe, aunque no nos conozcamos o no vayamos a hacerlo.
Gracias por el halago del estilo y por la franqueza en temas de fe. Cada uno es como es. Una vez alguien me dijo algo parecido a lo que tú escribes: que era un ateo muy cristiano, algo así. No sé. No se pretende. Que visites, insisto, El Espejo desde hace "varios años" me encanta, pero no que decidas no volver a escribir, Lourdes. Te hago caso en todo lo que dices. Abur too.

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