14.9.12

Donde las alas festejan vuelo




Arde, alucinada, la tarde
Derrumbada en las sábanas.
Otoño antiguo de patios sin nombre.
La música nos ha cercado sin aviso.

Arde, alucinada, la tarde
Derrumbada en el silencio.
Un latido desciñe el aire
Acunado en la voz como himno.
Otoño turbado por dioses sin cetro.
La música es un delirio de oro sin cuerpo.

Arde, alucinada, la tarde
Derrumbada en las sombras.
Rumor secreto. Voz impura.
Dicha hecha cántico en el agua.
Júbilo hacia el centro sublime
Donde las alas festejan vuelo.


San Fernando, Cádiz, 1.989

3 comentarios:

Ramón Besonías Román dijo...

Tras el verano, vuelve la lírica. Bien, Emilio, bien.

Por cierto, he hablado con mi mujer sobre ir un fin de semana a Córdoba. Este año cae.

Anónimo dijo...

Dónde está el astronauta zurdo? Yo lo echo de menos.


Ana

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

No vuelve, no del todo, al menos. Ando en la idea de abrir un blog solo de poesía (hubo uno, que cerré a capricho) pero es que me cuesta escribir poesía últimamente. Lo de Córdoba, fantástico. Miguel se apunta, seguro. Fechas. Teléfonos. Todo eso.

El astronauta está perdido, Ana.
No hace falta de momento. Si se le llama, no tarda, pero está bien así.