25.7.12

Lejos del invierno


1
A uno le gustaría que le explicasen el momento en que se desquició todo. Sobre todo por guardar una imagen, por salvar un trozo de trama. La realidad, al narrarla, al manejarla con los mecanismos de la ficción, se trivializa, se hace amena, adquiere un tono lúdico. La literatura salvará al mundo. Será la literatura la que luego registre el caos. No serán los analistas de mercado ni los politólogos quienes escriban la crónica del desquicio en el que vivimos: serán las poetas, serán los novelistas de novela negra, serán los que rapean en las calles.

2
El apocalipsis nos sorprenderá manejando un smartphone. Será curioso ver cómo se resumen en ciento cuarenta caracteres la caída de todo lo que conocemos. Facebook y Twitter son catedrales intangibles, templos de la liviandad y del murmullo. El feligrés, en estos tiempos de zozobra y de mamandurrias, es un abonado.

3
Soy rico en lo mío y pobre en lo ajeno. Me sigue fascinando, a pesar de lo quemado que está el mensaje, el carpe diem de marras. La vida se construye viviendo, que diría mi amigo Agustín, uno personaje manchego único, corto de entendederas, traído al mundo con una cilindrada mental menor de lo deseable, pero valiente en su modo de vivir, crecido en la adversidad, filósofo pedestre que, en una ocasión, preguntado por su hermano Marcelino, solventó en una frase algunos de los quebrantos de la metafísica. ¿Y tú, Agustín, para qué vives?, le soltaron. Pues yo vivo para seguir viviendo, respondió sin mirar, sin percatarse del alcance del aserto. O sí. Yo quiero ser Agustín de vez en cuando, pero no me sale.

4
Un aparte que me ha surgido a media mañana: me gusta mucho Jennifer Connelly. Hablo de la actriz y hablo de lo que mujeres como Jennifer Connelly representan. Durante una época mi Connelly de hoy fue Lauren Bacall, que es una criatura diametralmente opuesta a ésta, pero de arrestos creativos y carisma incontestables. No sé bien a estas alturas qué cosa es el carisma. No sé cómo se cuantifica. Si se aviene a un medidor que lo registre. Sé que hoy es el día Connelly y que esta foto es de la más generosas que he encontrado en el google.

5
Al verano se viene en cueros. Al invierno se llega forrado. Uno es más uno mismo cuando va vestido. Yo soy de invierno porque soy un tímido a pesar de que no lo aparento en absoluto. Uno afronta el invierno pertrechado de bolsillos. He paseado inviernos fantásticos con Chesterton en el bolsillo interior izquierdo del abrigo y Charlie Parker en el derecho. Una sinfonía de nobles distracciones para solventar el frío.

4 comentarios:

José Padilla dijo...

Estamos en un mundo convulso con gente convulso manejando dispositivos convulsos. Y queda la escritura, gracias a Dios o gracias a quien Sea.

Ana dijo...

Mira que he leído y he disfrutado, pero esa foto de Jwennifer Connely ahí... Qué mujer.
Lo del apocalipsis no tengo nada, ninguna gana, de pensar en ello, pero sé que está cerca, como el invierno en el juego de los tronos, ejejejejeje

Araceli Marín dijo...

Lo que me gusta la cita de Epicuro de Samos de tu blog. La llevo tatuada en la cabeza y quisiera creérmela del todo y usarla todos los dias, pero que trabajo cuesta, hombre...
Me encanta tu blog. Y el astronauta zurdo, esas fotos!!!!

José Luis Martínez Clares dijo...

Don Emilio: a sus pies. En tus crónicas veraniegas se palpa el calor, igual que la pesadumbre de la marisma llegaba hasta los que leímos Agata ojo de gato. No es fácil deslizar el clima en unos renglones. Tal vez, el clima ya esté aquí desde hace tiempo y las palabras hayan venido después. Pero no lo aseguro. Un abrazo.