23.6.12

Pequeña nota sincopada de cosas que me han contado de un tiempo que no he vivido

las máquinas de coser sigma en las confusas horas de la hambruna con franco presidían saloncitos pulcrísimos, retratos de un abuelo lejano que muere cada noche en el frente rojo, una virgen cosida a rezos con sus blondas de oro de moscú y su brazo partido en una mudanza, una radio telefunken de cuplé, doctrina, rosario y goles, que ameniza las infinitas tardes de domingo en los inviernos, cine con ambigú y manos que vuelan escotes y registran dobladillos de falda, la vida en blanco y negro la patrocina cifesa, el nodo es el google de los pobres, las escuelas huelen a óxido y a catecismo, las nobles caligrafías en la flaca cartera, la enciclopedia álvarez amarilleada por el uso, una estatua ecuestre en la plaza del pueblo con un jinete de un tamaño inconcebible, yugos y flechas en los bloques de vecinos, concha márquez piquer suspirando por la patria, los caídos por dios y por españa, los atormentados  y los administradores del tormento, toda la quincalla fantasma del orgullo, retirada del pecho y del gesto y escondida en el sótano, en los cajones más hondos de la memoria, la camisa azul y el sagrado corazón de jesús, las heráldica del yugo alfombrando salones de palacio, la bata de cola recogiendo el polvo de los tablaos, don santiago bernabéu en tribuna, gento y puskas hocicando el área, el cadáver de lorca debajo del mapa, el abc de antes, el coño de la bernarda en boca de un borracho a las puertas del vicio, la carcoma yendo y viniendo por el aire como un himno, el ministro abriendo el mar como el altísimo en las estampas, espantando peces y electrones, lola flores patrocinada por el caudillo, los poetas de provincia en los cafés, en el esmero del verso, en el temblor y en el pánico de la palabra,el hombre reunido con sus panfletos, redactando pasquines hasta la sumisa alba, contemplando el caos del aire envenenado por las palabras y por lo que las palabras tutelan, el hombre, ya digo, ensimismado, comprado, sometido, rebajado, el hombre en una mínima expresión hasta que llegue el día y abra la luz en el horizonte un edén sencillo de gentes de a pie que se hablan y se cuentan y no tienen miedo y viven a su antojo sin que nadie les vigile ni les mande más allá de la vigilancia y del mando previsible que en se ejerce discretamente y sirve para lo mismo

9 comentarios:

... dijo...

De haberlo vivido qué habrías escrito, gran amigo? Buenas tardes de sábado, como dices tú, y feliz descanso después del trabajo.
Que el veranito sea benigno y te salude la inspiración (más no sé si se puede) para que nos tengan enganchados a tu página todo el verano. Ya no te digo más. Que vas a decir que...

... dijo...

Yo tampoco lo viví, tengo un año más que tú. Sí sé por la gente que fue así más o menos. Mucha hambre, mucha copla, mucho miedo, mucho fútbol. Un beso.

Manolo Delgado dijo...

Magnífico retrato, Emilio. En sepia, se perciben perfectamente las arrugas que el tiempo ha hecho en el papel, las esquinas de la fotografía dobladas por la humedad y por el tiempo.

Coincido, si lo hubieras vivido no podrías haberlo dibujado mejor.

María José Izquierdo dijo...

No viví nada de eso, aunque algo sin embargo te van contando. En mi casa mi abuelo criticaba a los fachas con un adjetivo que no va a ensuciar este comentario y tu página y mi abuela, más prudente, lo mandaba callar, no vaya a ser que vengan y te oigan y te metan en la cárcel, decía. Eso es el problema. Que no puedas hablar, expresarte, decir lo que se te antoje. Vivimos mejor, pero vivimos mal. No tenemos todo eso triste que cuentas (tan bien contado, sí, señor) pero tenemos otras cosas que afean lo que podría ser un buen país, y no lo es. No está el de la hambruna, pero hay otros que nos están mandando a la miseria. Otros ahora, otros antes, que más da. Te doy un saludo.

Ramón Besonías Román dijo...

Los tiempos de crisis alientan en el alma aromas pretéritos. Quienes a esta entelequia se arriman, no creen en el adagio según el cual cualquier tiempo pasado fue mejor. Simplemente prefieren viajar, aunque solo sea mediante la imaginación, a un tiempo remendado con piezas del recuerdo y guiones de libre texto, sincopados por el viento (como el tuyo, my friend)...

Me uno al club de Pessoa: "amo los paisajes inexistentes".

Isabel Huete dijo...

Yo sí viví una parte importante de esa negrura pero al principio era muy pequeña y no me daba cuenta, aunque sí tengo recuerdos muy vivos, y después no quise dármela, o no supe, porque mi vida estaba centrada en otras cosas más personales. La Universidad fue mi caída del caballo, la comprensión de las cosas, la capacidad de análisis, el conocimiento, la crítica, la opción por la libertad sin concesiones. La casa de mi abuela era un templo lleno de imágenes y rezos de rosario en familia todas las tardes. El internado una escuela de principios del movimiento, Sección Femenina en dosis tóxicas, de misas diarias y confesionarios para descargar culpas impuestas. Mi padre un pequeño franco, militar, represor, autoritario y violento. En mi pequeño ámbito viví los años negros, esos que es imposible olvidar y te marcan de por vida.

Juan Herrezuelo dijo...

…ahí es nada, la vida a golpe de nodo y cada mediodía hora del ángelus y en cada patio de vecindad un antonio molina por minerías y tarantas… y lo extraño es que sin haberlo vivido parezca como si lo hubiéramos soñado: así de cerca estuvimos, así de intensamente permanecía en los ojos y la voz de nuestros mayores…

José Luis Martínez Clares dijo...

Tantas cosas me han contado que ya dudo de cual es mi tiempo. ¿Será este que piso? Tal vez, pero creo conocer mejor otros que están más lejos. Aquí todo es sombrío, indescifrable, antojadizo. Abrazos, amigo.

Lydia dijo...

Vivido a través de la mirada transparente, perdida y enmarcada en arrugas de mis abuelos. Algunas cosas, quizá no las peores, algunas cosas siguen sin solucionarse.