28.5.12

Salmo

I
A veces digo salmo y el aire lo ocupan columnas de humo que izan su vientre atrofiado de vírgenes y de astilla de santo. 
A hurtadillas digo salmo una vez más y el pecho se me abomba y una oquedad como de óxido se adensa en mi boca y me hace tener miedo a las palabras. 
Digo ya salmo finalmente y una usura de agua oscura y de ceniza antigua y altiva invaden mi corazón ya un poco alga que grita desde adentro y me arenga para que no ande hiriéndome con los venenos que sin saber manejo.

II
De lejos me vienen las palabras que nunca digo y me confunden. 
Soy como un huésped de otros que en la distancia me van contando fábula, eco, cuerpo, historia, esa previsible ración de espanto que el día alumbra al clarear en lo alto. 
A la casa la invaden las palabras que se acercan y me turban. 
La noche está sola y en mitad de la noche un caballo está galopando un sueño.

5 comentarios:

Ramón Besonías Román dijo...

... sin aliento

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

Soy una voluta de mí mismo, Ramón. Una enorme, imprevisible.

Olga Bernad dijo...

"Soy como un huésped de otros que en la distancia me van contando"

Me la guardo.

Anónimo dijo...

Poetas de la verdad incómoda, de la que duele al escucharla, de la verdad que turba, como dices. Gritando, gritando y pidiendo que se oiga y se propague. Un saludo.


Fermín Cuesta

carnet manipulador de alimentos dijo...

escribes muy bien, gracias por compartirlo...